Patio de caballos

"Corrida para superhombres"

Rafaelillo y Juan de Castilla resultaron cogidos y pasaron por la enfermería, siendo trasladado el primero al hospital, en una peligrosa tarde de toros

El diestro Rafaelillo sale volando por los aires tras ser cogido por la taleguilla por su segundo toro, ‘Callejero I’
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El diestro Rafaelillo sale volando por los aires tras ser cogido por la taleguilla por su segundo toro, ‘Callejero I’
El diestro Rafaelillo sale volando por los aires tras ser cogido por la taleguilla por su segundo toro, ‘Callejero I’

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Aser Vidondo

Publicado el 13/07/2025 a las 05:00

Una corrida de toros “para superhéroes, para superhombres”. Así definía el veterano diestro Fernando Robleño lo vivido este sábado en la plaza de toros de Pamplona, en un complicado festejo ante los duros astados de José Escolar donde la peligrosidad estuvo presente en cada faena, manteniendo en vilo a los tendidos y a los toreros con los cinco sentidos alerta. No faltaron sustos, revolcones, cogidas y atenciones en la enfermería. Rafaelillo, que acabó la tarde en el hospital, y Juan de Castilla cortaron sendas orejas.

El murciano Rafael Rubio ‘Rafaelillo’, que encabezaba el cartel, fue el último de los tres diestros en acceder al patio de caballos. Cuestionado por este diario sobre las expectativas con las que llegaba para afrontar la tarde, se mostró tajante: “Todas las del mundo”. Para este veterano, la de este sábado era su actuación número 15 en Pamplona desde su debut en 2007, y acabó herido.

En su segunda faena, que comenzó a portagayola, fue cogido duramente y volteado varias veces por el toro Callejero I. Mientras lo toreaba con la muleta, fue prendido de la chaquetilla por uno de los pitones y quedó desarmado. Rafaelillo trató de escapar a la carrera, pero el astado le siguió y le volvió a coger por la taleguilla en la zona del glúteo derecho. Lanzado por los aires, cayó a plomo al suelo desde unos 2 metros de altura. Allí, el toro volvió a cogerle de la chaqueta y de nuevo le volteó, quedando ya bajo sus patas, donde finalmente pudo ser rescatado por sus subalternos.

Una vez confirmado en el ruedo que no había cornada, y visiblemente dolorido, sobre todo del golpe de la espalda, el torero quiso terminar la faena. Lo hizo sin chaqueta y no sin esfuerzo, y el público recompensó su torería con una oreja.

Tan apalizado estaba que no pudo completar la vuelta al ruedo, y se marchó, por su propio pie, directamente a la enfermería. Tras unas primeras atenciones, el equipo médico informó de que se encontraba “afecto de politraumatismo”. Con las “constantes estables”, fue trasladado al Hospital Universitario de Navarra “para completar el estudio radiológico y permanecer en observación”. Su pronóstico era “reservado”.

Adiós de un torero

Por su parte, para el madrileño Fernando Robleño no era este sábado una tarde cualquiera. En el año de su anunciada retirada de los ruedos, este veterano torero se despedía asimismo de Pamplona, donde ha toreado en 9 ocasiones. ¿Cómo se vive algo así?, le preguntó Diario de Navarra al acceder a la plaza. “Eso ahora mismo no lo piensa uno. Uno está vestido de torero y en una feria como la de Pamplona lo que uno quiere es estar bien y a la altura de lo que uno desea”. Sobre la corrida a punto de comenzar, confesaba asimismo: “A estas horas hay muchos nervios y mucha preocupación. Vamos a ver”.

Fue el único diestro en marcharse de vacío, y brindó su segunda faena a su madre. Sobre su primer toro, afirmó a OneToro TV que fue “costoso y difícil” y del segundo se lamentó de su actuación con la espada. “Una pena no haber redondeado. Son tardes difíciles pero esta profesión es así. He tratado de dar la cara en mi última tarde aquí”.

A su vez, el joven matador de toros colombiano Juan de Castilla, que debutaba el año pasado en la Feria del Toro, atendía a este periódico en el patio de cuadrillas. “Hoy es de los días que me he vestido muy despacito, que he disfrutado cada momento, cada instante. Bajarme de la furgoneta, las fotos... Yo creo que hoy va a ser un día importante”, indicaba. Sobre su experiencia en la feria sanferminera de 2024, decía: “Guardo recuerdos muy bonitos, imborrables. Ojalá que podamos hoy reventar lo que el año pasado dejamos encender”.

Sufrió un doble momento de peligro con su primer toro, que le cogió primero mientras lo toreaba de rodillas en el final de la faena, y después a punto estuvo de cornearle en el pecho al entrar a matar. Le cortó una oreja y pasó después el diestro a la enfermería para una exploración (el parte reveló que estaba “afecto de trauma torácico”).

Pudo seguir adelante con la tarde y torear el segundo de su lote. “Ha sido como si me hubiera pasado un tren por encima, pero me voy contento con la oreja”, refirió a OneToro tras su primera faena. De su segundo toro, muy peligroso y siempre con la cara alta, remarcó lo mucho que le costó matarlo. “Casi se me va vivo”.

El último pasodoble

​La tarde tuvo también un momento emotivo. En el año de su anunciada despedida de la subdirección de La Pamplonesa tras más de tres décadas, Jesús Garisoain dirigió ayer por última vez a la banda de música en una corrida de toros. El pasodoble Club Cocherito fue el último que interpretó el conjunto dirigido por su batuta, en la faena del sexto toro. Los luminosos de la plaza destacaron esta última pieza con Garisoain al frente, cuya labor fue especialmente aplaudida por los tendidos y por sus músicos. Después, como siempre, se cerró la tarde con la jota La Pilindros.

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