Segundo encierro
El ejemplo de los pastores: "Me he caído y levantado para ir a por el toro"
Los pastores ayudaron a reconducir al toro díscolo y formaron, con sus varas extendidas, cordones de seguridad ante el peligro acechante


Actualizado el 08/07/2025 a las 17:04
Fue la de este martes 8 de julio una demostración de guía y seguridad de los pastores en un encierro peligroso con un toro suelto. Obraron con prudencia y destreza para reconducir al díscolo de la mañana cuando perdió su orientación. Lo hizo, por ejemplo, Humberto Miguel Zubiria en la calle Estafeta, cuando con ligeros toques de vara sobre la testuz del animal le puso en el sentido adecuado. A intervalos, y con sus varas extendidas, los pastores formaron barreras de protección alrededor del morlaco para evitar que corredores rezagados se abalanzasen sobre el astado. Tal y como se encontraba, cualquier estímulo elevaba el riesgo.
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Humberto Miguel Zuibiria: "Me he caído y levantado para ir a por el toro"
La senda de Caminante fue de todo menos sencilla para el trajín que comportó su desplazamiento intercalado de giros amenazantes. Poco después de perder la estela del resto de la manada, al perder el equilibrio, el pastor Humberto Miguel Zubiria hubo de recurrir a su experiencia para evitar más desgracias que sustos. Con la multitud de corredores agolpada a su alrededor, Humberto Miguel dio con su cuerpo en el suelo. “Me he caído y levantado para ir hacia el toro”, apreció. En un momento, con toques sutiles de vara sobre la testuz, ayudó al animal a girarse.
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Sergio Sánchez - Doblador: "El toro ha entrado en la plaza con más fuerza de lo que pensábamos. Ha arreado"
Caminante se hizo el remolón para entrar en chiqueros. Atendió a estímulos en la arena de la plaza y obligó a emplearse a fondo al cuarteto de dobladores formado por Manolo de los Reyes, Sergio Sánchez , Francisco Marco y José Manuel Rodríguez ‘Piqui’. “El toro ha entrado en la plaza con más fuerza de lo que pensábamos. Ha arreado”, señaló el segundo de ellos, que acompañó al toro junto a José Manuel Rodríguez en el último arreón para introducir al morlaco en su destino. Antes de eso, Manolo de los Reyes extendió su capote para que girase sobre su cuerpo.