Encierro

El corredor de 70 años que ha vuelto a Mercaderes: “Busco al policía que me salvó del 'miura'”

Un ‘miura’ de 620 kilos zarandeó en 2024 a Alberto Guillamón en la curva de Mercaderes, a la que volvió este lunes

Imagen del año pasado, en que ‘Chirrino’, de 620 kilos, sorprendió al corredor de Onda (Castellón), de 70 años de edad
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Imagen del año pasado, en que ‘Chirrino’, de 620 kilos, sorprendió al corredor de Onda (Castellón), de 70 años de edad
Imagen del año pasado, en que ‘Chirrino’, de 620 kilos, sorprendió al corredor de Onda (Castellón), de 70 años de edad

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Natxo Gutiérrez

Publicado el 07/07/2025 a las 14:29

Regresó este lunes a la Curva de Mercaderes, donde el último día de los Sanfermines de 2024 quedó a merced de un miura de 620 kilos. Sorprendido por el salto del animal al llegar al vallado, Alberto Guillamón Salazar, castellonense de Onda de 70 años de edad, perdió el equilibrio en una cogida tan espectacular como temible. 

Se temió lo peor, pero salió por su propio pie. No sufrió ninguna cornada pero sí una fractura en su clavícula izquierda, de la que pudo reponerse para no faltar a su cita con Pamplona. Rostro conocido en el reencuentro con veteranos de la carrera internacional, volvió con su mente al percance del 14 de julio, que no fue a más de milagro.

A la derecha, con camisa de franja roja y blanca, Alberto Guillamón Salazar, en el encierro de este lunes
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A la derecha, con camisa de franja roja y blanca, Alberto Guillamón Salazar, en el encierro de este lunesRUBÉN ALBARRÁN
A la derecha, con camisa de franja roja y blanca, Alberto Guillamón Salazar, en el encierro de este lunes

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Acompañado en su regreso de dos de sus sobrinos, corredores como él, expresó su deseo de agradecerle en persona a un agente de la Policía Municipal que -como recuerda- le agarró por la camiseta. Fue ‘mano de santo’, como reza el dicho popular, que evitó males mayores. “No sé quién es pero me gustaría darle las gracias”, trasladó su mensaje a través de este medio de comunicación.

Nunca “había cobrado tanto” en el encierro de Pamplona, como reconoció el año pasado. Sí que sufrió “una cornada en el tramo final de Estafeta”. Viste como uno de sus sobrinos, “convertido en banderillero”, Mateo Ferris Prades (Onda, 1983), una camiseta de franjas verticales roja y blanca. Sobreimpresa está la imagen de su hijo, fallecido en accidente de tráfico.

Su recuerdo permanece intacto en cada espectáculo taurino en el que participan sus familiares. Alberto Guillamón porta un colgante con una parte de sus cenizas.

El álbum familiar, compuesto por anécdotas e hitos de su trayectoria ante las reses, conserva el episodio que hace 28 años protagonizaron padre e hijo cuando condujeron a un toro de la ganadería de El Pilar que había quedado rezagado. Aquella maniobra de destreza en el callejón, comentada por Javier Solano por la televisión, llena de orgullo al progenitor.

Se ha hecho a sí mismo una promesa: “Quiero volver el día de los miuras a la Curva de Mercaderes”, donde regresó este lunes y donde el año pasado se llevó un susto mayúsculo con el zarandeo de su cuerpo por parte de un morlaco de 620 kilos.

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