San Fermín
Vallado, el libro abierto de San Fermín
Aparte de ser un elemento de seguridad fundamental, también es donde espectadores y visitantes dejan su huella en la madera

Publicado el 12/07/2026 a las 05:00
Cada año, miles de personas pasan junto al vallado del encierro. Su función es garantizar la seguridad de corredores y espectadores, pero muchos de sus tablones cumplen también otra misión: convertirse en un espacio donde los visitantes dejan constancia de que estuvieron allí. Nombres, fechas, dibujos y frases convierten la madera en una especie de diario colectivo de los Sanfermines.
La mayoría de los mensajes son sencillos. Un nombre, una fecha o una firma bastan para inmortalizar la experiencia: “Unai Ruiz de Larramendi”, “Aimar Muñoz”, “Malen”, “Irati & Angela 13/07/2024 Pamplona” o “Ylenia y Marcos, Jorge Natalia. Sabiñánigo. 08-07-2025” son algunos de ellos. En muchos casos solo aparece un nombre propio escrito con rotulador; en otros, se añade el lugar de procedencia o el año de la visita, como una forma de dejar constancia del paso por Pamplona. Otros recuerdan grupos de amigos o familias, como “Los Mendoza Saparra estuvimos aquí 9/7/23” o “Manuel, Claudia, Mari Jose e Israel”.
También abundan los mensajes que reflejan la emoción de volver año tras año. “2025, 40 años viniendo” resume cuatro décadas de fidelidad a la fiesta, mientras que “Segundo txupinazo, sigo aquí. 7-7-25. Valeria” o “He vuelto a venir. Bely. 7-7. Hasta el año que viene” muestran cómo muchos visitantes convierten San Fermín en una tradición personal.
Entre las inscripciones también aparecen despedidas cargadas de simbolismo. “Último encierro de Zubi. 14-7-2014” deja entrever el final de una etapa como corredor del encierro, mientras que “Andrea desea unos felices sanfermines ¡suerte!” transmite el deseo de quien quiere acompañar en el esfuerzo, aunque solo sea con unas palabras, a quienes correrán delante de los astados.
El amor ocupa un lugar muy destacado en el vallado. Hay declaraciones como “Estos Sanfermines los viviré a tu lado (y el resto también)”, “132 meses de amor” o alguna más poética como por ejemplo “Quisiera ser el gato, para vivir contigo 7 vidas más”. Estos son algunos de los mensajes que se dejan ver en la madera y que contrastan el cariño con la intensidad de la carrera y muestran el lado más sentimental de la fiesta más reconocida de Navarra, y una de las más conocidas a nivel nacional e internacional.
La afición por el equipo de la tierra, el Club Atlético Osasuna, también está muy presente en la madera. Mensajes como “Gora Osasuna”, “Osasuna nunca se rinde” o incluso dibujos de camisetas y vacas con referencias al club navarro demuestran que los colores rojillos también forman parte del paisaje del vallado. También aparecen proclamas más espontáneas, escritas con la pasión propia del aficionado, que mezclan el ambiente festivo con la rivalidad futbolística. El rojo de la camiseta y el de los pañuelos vuelven a encontrarse, una vez más, en los tablones del encierro.
Los tablones sirven además para dejar recuerdos de lugares muy lejanos. Entre las firmas aparecen referencias a Australia, Chicago, Buenos Aires, India, San Petersburgo, Toledo, Jaén, Valladolid, Segovia, Cantabria, Vinaròs, Amposta, Honduras o Sabiñánigo, entre otros muchos. Algunos visitantes escriben únicamente el nombre de su ciudad; otros lo acompañan de la fecha o de los nombres de quienes les acompañan. La diversidad de procedencias confirma el carácter internacional de unos Sanfermines capaces de reunir cada año a personas de todos los rincones del mundo.
No faltan tampoco dibujos de San Fermín, cruces, caricaturas, osos, vacas o pequeños símbolos que acompañan a las palabras y hacen todavía más personal cada inscripción. Algunos son simples bocetos realizados en apenas unos segundos, mientras que otros presentan un mayor nivel de detalle, con figuras coloreadas o personajes fácilmente reconocibles. Entre ellos aparecen desde un San Fermín de estilo clásico hasta otro con estética rockera, además de camisetas de Osasuna o dibujos relacionados con el encierro. En muchos casos, la ilustración dice tanto como el propio mensaje y convierte cada tablón en un pequeño lienzo improvisado donde los visitantes dejan volar su creatividad.
El paso del tiempo también queda reflejado en la madera. Algunos visitantes anotan cuántos años llevan acudiendo a las fiestas, como quien escribió “2025, 40 años viniendo”. Otros registran cada regreso, como “Segundo txupinazo, sigo aquí” o “He vuelto a venir. Hasta el año que viene”. Incluso hay quien ha ido dejando constancia de prácticamente todas sus visitas durante una década. Más que una firma, esos mensajes funcionan como un pequeño diario personal de los Sanfermines.
Algunos mensajes también recurren al humor o a frases ingeniosas para llamar la atención de quienes pasan junto al vallado. Hay referencias a peñas, bromas entre amigos y pequeños comentarios escritos con la intención de arrancar una sonrisa, demostrando que la espontaneidad también tiene un hueco entre los tablones del encierro.
Junto a las firmas tradicionales también han empezado a aparecer nombres de usuario de redes sociales. Algunos visitantes optan por dejar su huella con un “@”, como si el vallado fuera una prolongación del mundo digital. Una forma diferente de inmortalizar su paso por los Sanfermines y, en algunos casos, de facilitar que aquel recuerdo pueda mantenerse también fuera de la madera.
No todas las inscripciones ocupan el mismo espacio. Algunas son apenas un nombre escrito en una esquina del tablón, mientras que otras llenan buena parte de la madera con letras de gran tamaño, dibujos o mensajes más elaborados. Hay quien busca un hueco libre entre decenas de firmas y quien aprovecha un tablón casi vacío para dejar una dedicatoria imposible de pasar por alto.
El carácter internacional de la fiesta también se aprecia en el idioma de las inscripciones. El castellano convive con mensajes en euskera, como “Gora Osasuna” o “Zorionak”, y con frases en inglés como “Ceci is here” o “The best”. Una mezcla de lenguas que refleja la diversidad de quienes recorren cada verano las calles del encierro.
PASO DEL TIEMPO
Muchos de estos escritos permanecen durante años, mientras otros desaparecen con el desgaste de la madera o son sustituidos cuando se renuevan los tablones. Ese carácter efímero hace que cada edición de los Sanfermines deje una nueva capa de recuerdos, convertidos en un mosaico de historias que cambia constantemente sin perder su esencia.
Con el paso de los años, el vallado del encierro se convierte así en un auténtico archivo espontáneo. Cada nombre, cada fecha y cada frase cuentan una historia diferente. Hablan de amistad, otras de amor, de despedidas o de pasión por San Fermín. Todas juntas forman una memoria escrita sobre madera que acompaña al encierro mucho antes de que los toros recorran sus calles.