Concurso
Crónica de los fuegos artificiales del 11 de julio de San Fermín 2026: una estructura muy bien definida y una ejecución especialmente buena
Entre los efectos vistos en la colección de la noche destacaron las grandes arañas en oro viejo con cambio a punta de color, y también las palmeras de oro nuevo con troncos muy bien marcados, imponentes


Actualizado el 11/07/2026 a las 09:20
Anoche, José Manuel Sánchez Calderón, de Pirotecnia Sánchez (Martos, Jaén), en 'Rhapsody', quinto disparo del XXV Concurso Internacional de Fuegos Artificiales de Autor de San Fermín, presentó una primera prueba obligatoria que destacó especialmente por un ritmo muy reconocible, una estructura muy bien definida y una ejecución especialmente buena, siendo una de las mejores pruebas obligatorias vistas hasta este momento en el certamen. La sucesión rítmica estuvo muy bien construida y funcionó como una pieza completa de principio a fin.
La segunda obligatoria, la asimétrica, trabajó con farfallas a un lado y con copo blanco al otro. Esta prueba quizá no estuvo tan lograda como la primera.
Después destacó una sección de hojas que caen y de flocados, trabajada a varias alturas, siendo precisamente esas diferentes alturas las que aportaban interés a las composiciones.
Posteriormente encendió incendios detrás de la muralla, en la zona de Yanguas y Miranda, que contrailuminaron en rojo el lienzo defensivo. Tras ello, puso en marcha chorros de titanio desde máquinas situadas en el suelo, creando un interesante pie de fuego que enriquecía las composiciones a todo lo ancho del recinto de disparo.
Más tarde llegó a introducir algunos breves movimientos con estos efectos terrestres, siendo prácticamente el único instante en el que les aportó dinamismo. Sin embargo, estos chorros desde máquinas quizá se repitieron demasiado al presentarse en numerosas ocasiones todos a la vez hasta prácticamente el final del espectáculo, pudiendo haber generado otras coreografías más interesantes, especialmente teniendo en cuenta que disponía de libertad absoluta para repetir sus encendidos tantas veces como quisiera.
No obstante, sí resultó especialmente acertado el concepto de utilizar estos chorros blancos para enmarcar por abajo las composiciones, enriqueciendo las fachadas con ese fuego al pie y aportando una altura baja adicional a los conjuntos aéreos.
Más tarde, en algunos momentos, le fallaron varios puntos de candelas rojas y algunos otros encendidos aislados.
Entre los efectos vistos en la colección de la noche destacaron las grandes arañas en oro viejo con cambio a punta de color, y también las palmeras de oro nuevo con troncos muy bien marcados, imponentes.
De hecho, el disparo destacó especialmente por la altura alcanzada en las coronaciones, incluso superior a la vista en jornadas anteriores.
Especialmente bonita e imponente resultó la sección de palmeras de oro nuevo, altas y con tronco, en la que además introdujo efectos descendentes en verde, constituyendo uno de los momentos más destacados de la colección.
El prefinal y la apoteosis tuvieron quizá algo menos de interés y resultaron algo más modestos, aunque detrás de ellos había buenas ideas, como la de ir cerrando el disparo mediante sucesivas columnas de truenos desde los laterales hacia el centro hasta terminar concentrándolo todo en una única columna de truenos sin titanio. La idea resultó interesante, aunque el resultado final quizá fue algo modesto.
A este debutante jienense solo le faltó, quizá, cohesionar algo mejor el disparo y pulir determinados fallos puntuales. Siendo que quizá el hecho de estar acostumbrado a realizar piromusicales, al no tener aquí apoyo musical, pudo influir en algunos de los aspectos comentados anteriormente.