Cuenta atrás
San Fermín se pone a punto para su gran día
Pamplona se transforma estos días para dar la bienvenida a sus nueve días de fiesta rojiblanca, cuyo protagonista se prepara ya para desfilar por las calles céntricas del Casco Viejo.


Publicado el 02/07/2026 a las 05:00
Pasear por Pamplona un 1 de julio se siente como ver una mecha que destella sus últimas chispas: decenas de furgonetas, andamios dando forma al escenario de la plaza del Castillo, contenedores, baños, escaparates, conversaciones invariables, barracas... Mientras todo el Casco Viejo se transforma para las fiestas, su protagonista también recibe los últimos retoques en la capilla San Fermín.
Aritz (34 años) y Fidel Elustondo (63), padre e hijo con el típico pantalón cargo de carpintero, cuidan y preparan la figura para el próximo martes, día grande de las fiestas, cuando recorrerá los adoquines del centro acompañado de la comparsa de gigantes, dantzaris de Duguna, corporación municipal, la Pamplonesa y miles de personas que le rezarán y cantarán. Primero han instalado un raíl con el que desplazar a San Fermín a una plataforma de madera, desde donde han probado a encajar los tres varales y los tornillos que sostienen al santo, que pesa 420 kilos.


Una vez asentado, Aritz y Fidel con la caja de herramientas en mano, han comprobado que todos los tornillos encajen bien en sus respectivos huecos. Todo esto bajo la atenta mirada y flashes de las personas que contemplaban esta mañana los trabajos en la capilla, iluminada para la ocasión y a tan solo seis días de llegar al último peldaño de la escalerica: 7 de julio.


“Con esto ya está todo comprobado, está listo”, comenta Aritz y añade: “Lo único que no hemos puesto es el acolchado de color rojo, que se coloca el mismo día”. El próximo 7 de julio, padre e hijo llegarán a la parroquia San Lorenzo “bien temprano, sobre las 8:00 u 8:30. Siempre antes de la misa”, relata su padre. Ambos llevan algo más de una década repitiendo estas labores y otras durante el año para esta iglesia. Regentan una carpintería con sede en Tajonar llamada Tecdema. Desde este pueblo del Valle de Aranguren producen muebles a medida, pero no tiene comparación con el encargo que les tocó desde esta parroquia. “Nos tocó la lotería”, apunta Fidel.
“El sistema anterior que había para sacar el santo era uno muy complicado y engorroso, que nos propusieran a nosotros para cambiar este sistema y encargarnos año tras año fue un lujazo”, asegura. Tanto Fidel, como su hijo, Aritz están muy contentos de desarrollar parte de su actividad profesional en este espacio del que llevan el mantenimiento. Concluye con una frase que da una idea de lo que les apasiona este trabajo: “Tenemos una de las profesiones más bonitas del mundo, una maravilla”.