Desembarco para vivir los Sanfermines
Personas de todas las procedencias llegan a Pamplona para disfrutar de los Sanfermines. Se vio ayer en la estación de tren con muchos visitantes dispuestos a vivir en directo una de las fiestas más conocidas mundialmente


Publicado el 05/07/2025 a las 05:00
Una pantalla cuelga del techo en el andén de la estación de tren. “Llegadas: Barcelona Sants, Zaragoza Miraflores, Madrid Puerta de Atocha”, decía. Este viernes llegaron a Pamplona muchos de los visitantes que acuden desde fuera de Navarra para disfrutar este año de los Sanfermines.
Ander Etxanobe, procedente de Miami, Estados Unidos, llegó tras un cambio de planes de última hora. “Venía en un vuelo a Bilbao, hubo problemas en Madrid y al final he tenido que venir desde allí en tren”, aseguró. Este estadounidense de 38 años nació lejos de Pamplona, pero esta fiesta no le es ajena. Sus padres, de origen vasco y navarro, emigraron al país norteamericano en los años 70. Su padre, pastor, buscaba una oportunidad de trabajo y él, pese a criarse lejos de esta tierra, es cercano a sus raíces y se reconoce como un gran amante de los Sanfermines. “Desde 2017 he venido todos los años menos en 2020”, afirmó.


Esta vez planea quedarse hasta el día quince aprovechando cada mañana para correr el encierro. “Corro en la curva de Mercaderes y no fallo ningún día. A ver si tenemos suerte para una carrera buena”, señaló. Sin embargo, este año se quedará con una espina clavada: no podrá estar presente durante el chupinazo. “Me toca trabajar en la peña. Tengo que hacer el fregado”, comentó entre risas este socio de La Única.
Para Maggie Ford, noruega de Oslo y que llegó en el mismo tren, la mañana del día 6 estará llena de vítores, alegría y, sobre todo, mucho calimocho.
Acudió a su primer chupinazo en 1987 tras ser convencida por Jens Kaalstad, compañero noruego de viaje. Desde entonces ha acudido en 36 ocasiones y este año va a poder sumar otra a la lista. Eso sí, viendo el espectáculo fuera de la plaza Consistorial ya que “me acuerdo de entrar e ir de un lado a otro con los pies en el aire. Me tuvieron que sacar”.


En el mismo tren llegaron Felipe Susaeta y Sergio Rodrigo, amigos madrileños de 23 años. “He estado en Vitoria, Bilbao, me falta Guipúzcoa pero a ver qué tal en Pamplona”, indicó Susaeta. Estos jóvenes planean quedarse en Pamplona hasta el día ocho en casa de unos familiares de Rodrigo. Para Susaeta esta es la primera vez en Sanfermines pero ya se ve capaz de lanzarse a correr el encierro, aunque todavía dice tener que pensarlo porque “el día anterior no hay que salir de fiesta”. No tienen amigos en Pamplona, pero no dudan en que tardarán poco en hacerlos.
Una situación parecida es la de Lucía Van Berkel y Lidia Rubio, zaragozanas de 23 años. No cuentan con más conocidos en la ciudad aunque no ha sido problema para realizar este viaje improvisado. “Nos calentamos mutuamente. Queríamos hacer algo el fin de semana y como caía en Sanfermines hemos venido”, aseguraron las aragonesas.
Con la llegada de estos visitantes, tanto nacionales como internacionales, a tan solo un día del esperado chupinazo, las calles de Pamplona ya empiezan a dibujar lo que serán a partir de mañana.