Radiografía

El perfil del nuevo corredor del encierro de San Fermín: más fuerte, más rápido y ¿más individualista?

La dinámica del encierro está evolucionando con la nueva remesa de corredores

Encierro del día 13 con toros de la ganadería de José Escolar
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Encierro del día 13 con toros de la ganadería de José Escolar
Encierro del día 13 con toros de la ganadería de José Escolar

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La voz de la experiencia, en este caso ofrecida por Miguel Castander con 37 años de encierros en Pamplona, reconoce una “evolución” en el modo de correr. El motivo, la celeridad de la manada y de los nuevos corredores. El deseo de coger toro, metido entre ceja y ceja en corredores a los que acompaña la experiencia y a su relevo más que garantizado, conduce a buscar primera línea en el trazado abierto por las manadas cada día. “En la curva de Telefónica siempre hay gente. Personalmente estoy en segunda línea. Hay muy buenos corredores y sobre todo jóvenes que vienen apretando. Las distancias son estrechas, cercanas e inverosímiles. Los chavales van muy pegados y no queda otra que adaptarse o morir”, sostiene.

El nuevo concepto que aprecia Castander, figura reconocida entre el centenar de corredores que se desplazan desde San Sebastián de los Reyes (Madrid), obliga a a dosificar esfuerzos y, lo más importante, “a tener las ideas claras. Siempre se ha dicho que había que tener 50% de condiciones físicas y otro 50% de condiciones psíquicas”. Hoy esa relación ha cambiado, aprecia con conocimiento de causa. La balanza se inclina a favor de la segunda variable, en un porcentaje que puede llegar al 80% (para los corredores habituales). Antes de saltar al centro del recorrido más vale tener la cabeza despejada. Los toros y los cabestros corren cada vez más y los jóvenes vienen pisando fuerte.

Séptimo encierro en el callejón. |
Séptimo encierro en el callejón. |JOSÉ CARLOS CORDOVILLA

El "enemigo"del corredor ya no lleva astas

La historia del pamplonés José Luis Armendáriz Martínez, de 69 años, y de Pedro Fernández Lema, de 33 años y de Madrid, era muy similar; a ambos se les había salido el hombro izquierdo tras la carrera -al más joven en Mercaderes y al navarro en Santo Domingo- y no por una caída: sino por culpa de otros corredores. “Ya no hay compañerismo”, criticaba el de Madrid, con 14 años de experiencia en los encierros. “Estos Sanfermines son de los peores, parece que vale todo, con forcejeos y empujones. A mí, lo del brazo, ha sido porque otro corredor me ha dado un tirón”. José Luis, con más de 40 años delante de los toros, decía que el percance pondrá el punto final a sus encierros. “Ya le daba vueltas este año a que quizá fueran los últimos. Después de esto lo tengo clarísimo”. Como a Pedro, quien le llevó a urgencias no fue un toro, sino otro corredor que también le tiró del brazo. “El problema es que hay mucha masificación y entre tanta gente corren muchos con tanto miedo que te agarran y te empujan. Pero si hasta gritan”.

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