Primer encierro
Iker Pinillos (Arróniz): "Me han puesto cuatro grapas en la cabeza"
El corredor, de 21 años, salía por su propio pie del servicio de Urgencias asegurando que este lunes ya no corre otra vez


Publicado el 07/07/2024 a las 12:31
Un parte de urgencias que llegaba a manos del consejero de Salud, Fernando Domínguez, segregado en dos partes. Primero, con 5 personas trasladadas desde el primer encierro de las fiestas de San Fermín, que sumaba uno más apenas media hora más tarde. Media docena de mozos, donde por suerte, traumatismos, contusiones, una oreja seccionada y una herida por asta leve cerraban el sello de la ganadería de La Palmosilla.
Iker Pinillos, Alberto López, Ander Ros y Emilio Matos completaban elenco de mozos heridos. Cuatro grapas en la cabeza es la consecuencia directa que se lleva Iker Pinillos, vecino de Arróniz de 21 años tras haber participado en el primer encierro de las fiestas de San Fermín. Sin cartera ni móvil por habérselo dejado a un amigo, salía de Urgencias pensado en cómo volver a casa. “Me han puesto cuatro grapas en la cabeza porque me ha pisado algún manso”, explica.
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Por su parte, la vivencia de Alberto López. Con una dilatada experiencia dilatada en los encierros de Pamplona, este vecino de Arganda (Madrid) fue trasladado a Urgencias por una luxación en el hombro izquierdo. Tal y como él mismo relataba, se tropezó en calle Estafeta sin tener contacto alguno con los toros. “Me han mandado tres semanas de reposo”, dice este corredor habitual. 27 años viniendo con sus amigos y el primero que requiere atenciones.
En cuanto a Ander Ros, el mozo era trasladado al Complejo Hospitalario de Navarra desde la zona de Santo Domingo. El pamplonés, de 32 años, fue herido por los toros de La Palmosilla siendo diagnosticado con una contusión facial y craneal. Uno de sus amigos aseguraba que “el cuerno de uno de los astados le había golpeado debajo del ojo”. El mozo abandonaba el servicios de urgencias por su propio pie.
Finalmente, Emilio Matos. Junto a sus amigos, vinio el sábado y ya tiene algo que contar cuando regrese a Estados Unidos. Originario de Puerto Rico de 54 años, corría junto a sus amigos por la zona del final de Estafeta, cerca del callejón. Entre la gente y sin saber muy bien el motivo, se vio en el suelo. El resultado, un traumatismo craneal que hizo dudar a los sanitarios sobre si dejarle ingresado. “No correremos más”.