Así se vive el chupinazo dentro del Ayuntamiento: "Es una locura"

El chupinazo de las fiestas de San Fermín se convierte en el protagonista del 6 de julio, un día que el Ayuntamiento de Pamplona vive con mucha intensidad

Andrea López, encargada de la Pirotecnia Fiesta, posa junto a una prueba del chupinazo de Pamplona. Falta incluir en él el escudo de la ciudad
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Andrea López, encargada de la Pirotecnia Fiesta, posa junto a una prueba del chupinazo de Pamplona. Falta incluir en él el escudo de la ciudad
Andrea López, encargada de la Pirotecnia Fiesta, posa junto a una prueba del chupinazo de Pamplona. Falta incluir en él el escudo de la ciudad

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Alba Cidoncha Sádaba

Actualizado el 05/07/2024 a las 23:57

A las 12 del medio día del 6 de julio este edificio se convierte, prácticamente, en el centro del mundo. Un cohete y su lanzador son los protagonistas, los encargados de dar comienzo a nueve días de unas fiestas sin igual. 

No es otro que el Ayuntamiento de Pamplona, que alberga a “alrededor de 300 personas” el día del chupinazo, aseguran desde el equipo de Comunicación y Protocolo. Se distribuyen por toda la Casa Consistorial . “En el zaguán están los dantzaris y txistularis, la Banda La Pamplonesa y la mayoría de Policía Municipal, que son quienes se encargan principalmente de la seguridad ese día. 

En el segundo piso trabaja el personal de alcaldía y ordenanzas, que se juntan con los invitados en el salón de recepciones. En el tercer piso están los grupos municipales, el alcalde, Policía Municipal, personal de mantenimiento, encargados de lanzar el cohete, el equipo de la pirotecnia, medios de comunicación, y algún ordenanza para controlar el acceso a los balcones. También la persona encargada de Protocolo”, relatan ambos equipos.

Desde dentro ese día lo viven como “una locura”, en el mejor de los sentidos. La jornada comienza muy pronto. “Como a las 8 de la mañana ya entran los primeros equipos de trabajo”, confirman desde el ayuntamiento. Y es que ese día son muchos los que se juntan para que todo salga a la perfección. “En el chupinazo están trabajando a tope los equipos de Comunicación, Protocolo, Policía Municipal, mantenimiento, personal de alcaldía, ordenanzas, catering y la empresa de audiovisuales que se encarga de gestionar todo el tema del sonido y las pantallas que se instalan dentro del edificio”, enumeran desde la institución.

EL MOMENTO CUMBRE 

Pero ¿cómo se desarrolla el momento cumbre? A las 11.55, como señalan desde el equipo de Protocolo del Ayuntamiento de Pamplona, salen los dos fotógrafos asignados y un cámara de televisión al balcón del tercer piso, desde donde se lanza el chupinazo. A las 11.57 llega el anuncio por parte de clarineros y timbaleros, que hacen su aparición desde el balcón del salón de recepciones, ubicado en el segundo piso. Tocan el anuncio y vuelven a entrar. En ese instante, sale al tercer piso “la chupinera o chupinero, como se le llama a la persona que va a lanzar el cohete”, cuentan.

Detallan: “a las 11.59 y 20 segundos se abren todos los balcones a la vez salvo el del centro del tercer piso, y sale todo el mundo. A las 11.59 y 30 sg. sale el alcalde con quien va a lanzar el chupinazo, que este año son tres miembros de Duguna Iruñeko Dantzariak / Dantzaris de Pamplona. A las 11.59 y 45 segundos se dicen las frases previas al lanzamiento en castellano y euskera y a las 12 sale disparado el cohete”. Una vez ha estallado, la plaza se convierte en una marea blanca y roja gracias a los confetis que se lanzan, “algo que es reciente”, y también la corporación municipal se dispone a lanzar “unos 30 o 35 cohetes”.

La Banda Pamplonesa toca la famosa Biribilketa en el zaguán y, tras esto, se da paso a que salgan los primeros gaiteros de boina roja. Para las 12.30, cuentan desde el ayuntamiento, el alcalde y los chupineros han terminado de dar las entrevistas, por lo que se unen a los invitados en el segundo piso, realizan el tradicional brindis y comienza el lunch.

“El chupinazo que se tira en Pamplona puede ser el mismo que se tira en Lerín, pero el de San Fermín sí que se pone rojo y con el escudo de la ciudad de manera especial”, explica Andrea López, encargada de Pirotecnia Fiesta.

NERVIOS Y CALMA 

Esta empresa lleva 8 años -hay que quitar dos de pandemia- siendo la proveedora del chupinazo. Andrea López es la encargada de llevar todos los cohetes “dos días o un día antes” del gran momento. “Se deja todo en el ayuntamiento, el toro de fuego -porque también se encargan ellos- y los cohetes, que son tres del grande, el propio chupinazo, y alrededor de 30 para que tiren los concejales”, detalla la propietaria de Fiesta.

Antes del día 6 de julio ella realiza “muchas pruebas” en la pirotecnia, ubicada en Beriáin. Se realizan en días aleatorios para comprobar el estado del producto. “El momento de encender la mecha tiene que ser tranquilo, no le pueden llevar los nervios al que dispara. Hay que hacer las cosas con tranquilidad y bien hechas. Lo más importante es la seguridad en ese momento, y hay que pensar que el riesgo 0 no existe, porque ese cohete que se ha disparado por primera vez el día 6 no se ha podido probar previamente. Pero confiamos en que todo va a ir bien”, termina.

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