La cantera de San Fermín
Sin miedo al fuego
Kabul Nekotxea se esconde debajo del toro de fuego que cada noche recorre las calles de Pamplona


Actualizado el 02/10/2023 a las 20:20
No es el encierro de las 8 de la mañana. Tampoco el encierrillo de la noche. Ni siquiera tiene lugar en la plaza de toros con los astados que se lidian cada tarde. Es el toro de fuego que cada noche recorre las calles del centro de Pamplona rodeado de niños con padres que participan en este pequeño gran acto.
Ha recorrido los Picos de Europa como preparación a su tarea. “Vengo con las patas fuertes”, cuenta Kabul -sí, como la capital de Afganistán- Nekotxea. No es un personaje de La Casa de Papel, sino uno de los dos jóvenes que portan el toro de fuego cada noche en los Sanfermines y ya se está preparando. Sale desde la cuesta de Santo Domingo, pero a la altura del mercado. Pasa por la puerta del Ayuntamiento y enfila la calle Mayor, hasta la altura del hotel Maisonnave, cuando da la vuelta al punto de origen.
Son dos los toros y están guardados en un local municipal en Buztintxuri, junto al centro de salud, aunque en Sanfermines se guardan en la Oficina de Atención al Contribuyente o Casa Marceliano. “En mi pueblo, Muruzábal, lo he vivido desde txiki, y para mí es algo emocionante”, explica Nekotxea. Si no trabaja, viene cada día desde su pueblo hasta Pamplona para correr su particular encierro. Si le toca jornada laboral viene desde Ochagavía. Allí trabaja como guarda forestal en la Selva de Irati.
“Estoy acostumbrado al fuego por mi trabajo y no me da miedo”, cuenta el joven de 24 años. Aunque los toros son propiedad del Ayuntamiento, la parte del fuego corresponde a la empresa Pirotecnia Fiesta, que también se encarga del Chupinazo. “Nos proporcionan camisetas que no prenden, mascarillas y unas gafas especiales para que no inhalemos humo”, aclara Nekotxea. Respecto al fuego, no hay que temerle: es un fuego frío, un fuego especial que, si salta una chispa, no prende y no quema. “Por lo demás, corres según tu criterio: si un niño se cae, paras o pones el toro de lado para evitar quemar a nadie”, sentencia el joven.
Si Kabul Nekotxea puede, sale de fiesta por la noche en Sanfermines. “Esto es compatible. El toro de fuego es a las 10 de la noche, así que empalmo toro, fiesta y, si me toca, trabajo”. Explica que, aunque puede hacerlo, el toro pesa. Son 25 kilos a la espalda y, aunque no se les exige una condición física necesaria, sí tienen que estar preparados. “Cansa mucho, claro que cansa”, sentencia.
“Hay algún niño valiente que se acerca al toro y te ponen el puño para que les choques. Y luego, cuando acaba el encierro, te vienen a saludar y te dicen, con admiración, que les has chocado”, cuenta. Le encanta esa sensación de protagonizar uno de los eventos de las fiestas. “Desde pequeño me ha llamado la atención, siempre lo he visto con mis aitas. Siempre me ha gustado y lo llevo dentro. Y el fuego no me da miedo. Así que, de momento, si puedo, seguiré llevándolo yo”, sentencia Kabul Nekotxea.
DNI
Kabul Nekotxea (24 años) nació el 11 de septiembre de 1998. Es de Muruzábal pero trabaja en Ochagavía, en la Selva de Irati, y en Sanfermines acude a Pamplona cada día. Es uno de los dos jóvenes que tiene el privilegio de portar el toro de fuego, dando vida a uno de los espectáculos más deseados entre los más pequeños durante las fiestas.