Concierto
El placer es mutuo para Pamplona y ETS
La banda alavesa protagonizó uno de los conciertos más masivos de estos Sanfermines
Actualizado el 13/07/2023 a las 11:42
Un juego de luces con música 'techno' anunció que algo estaba a punto de ocurrir. Una trompeta rompió la calma tensa y marcó el comienzo del espectáculo. Todos los componentes de En Tol Sarmiento (ETS) daban palmas, y el público las correspondía con entusiasmo. El penúltimo concierto de estos Sanfermines en la plaza del Castillo reflejó el cariño de la banda alavesa a Pamplona y viceversa. Toda una fiesta aderezada con un rock, mayoritariamente en euskera, de lo más alegre, del agrado de miles de jóvenes ―muy jóvenes― y adultos ―muy adultos―. No era para menos. Enfrente tenían a la banda de música en euskera más escuchada del momento.
Tan a gusto comenzó el grupo el 'show' que Íñigo Etxazarreta, vocalista de ETS, tardó cuatro canciones en saludar a la plaza. "Gabon, Iruña!", exclamó. Y a seguir trabajando. Ningún miembro de la banda se permitió apenas descanso, y la multitud aguantó el ritmo con gusto ―algunos, incluso, se desgañitaron a pesar de su afonía, resumen de los ya siete días de fiesta―. Pero la ocasión hizo que mereciese la pena perder la voz por completo.
La multitud aceptó el viaje musical propuesto por ETS dando saltos con los brazos en alto y con las linternas de los móviles alumbrando el cielo de Pamplona, a petición del cantante, cada vez que sonaba 'Guretzat' en la canción homónima. Pura conexión entre el escenario y la aglomeración, una de las más masivas de la serie de conciertos de este año. Las primeras notas en castellano, pertenecientes a 'Hacia la luna', espolearon aún más a un público que ya estaba suficientemente entonado.
Ya con las caderas de muchos a punto de claudicar tras tres cuartos de hora de movimiento permanente, luces fuera, Etxazarreta a hablar y los músicos a recuperar fuerzas. Fue por poco tiempo, menos de un minuto. Varios instrumentistas continuaron el descanso mientras el cantante se sentó sobre los escalones del escenario y Gari, pianista, recibió los focos. Ambos interpretaron 'Zaindu nazazu', creando al momento más íntimo de la noche. Regresaron Javier Lucas (trombón) y Rubén Terreros (trompeta) para mantener con 'Heldu da Garaia' la delicadeza en la que se había sumido la plaza.
Caer para levantarse. 'Beste behin', coronada por el vocalista al grito de "Gora San Fermin!", volvió a sacar los pasos prohibidos de los seguidores de ETS. Músicos y público, no había nadie que no estuviese en su salsa. Tanto que se hicieron cortos los setenta minutos que duró el concierto. "Beste bat!", clamó el público. Y cuando muchos habían asumido que el espectáculo había finalizado, la banda reapareció sobre el escenario no con una, sino con cuatro canciones más. Otros veinte minutos de espectáculo, con tiempo para alzar los pañuelicos al cielo como si del txupinazo se tratase. Con las fiestas a punto de acabar, ETS devolvió a los asistentes a la casilla de salida. El placer fue mutuo.
