El cuadernico
El encierro está enfermo


Actualizado el 13/07/2023 a las 06:59
A partirse la cara delante de los toros ahora lo llaman ‘bracear’. El encierro está enfermo de ‘braceo’. A Julen Madina le hicieron la vida imposible porque le acusaban de meter codo y quince años después, la Estafeta parece la lucha grecorromana. ‘Bracear’ lleva implícita buena parte de misericordia con el braceador, pues le concede un componente de inconsciencia. Uno bracea como bracea el ahogado, como si no pudiera evitarlo, y no. Lo hacen a posta. Meten el codo, agarran de la camiseta, se empujan unos a otros a la cara del toro en una coreografía dolorosa y triste que se intenta vender como efecto de lo que llaman ‘hambre de toro’, otro eufemismo infame. El hambre de toro viene a significar una ceguera por la que al corredor le importa menos mandar a un compañero al hospital con un pisotón en la nuca cuando no una cornada en un pulmón que no coger toro. Al corredor se le supone poseído por esta fiebre que lo exculpa, pues es incapaz de aceptar que ese día no va a a coger toro, pues en el fondo cree que, si él no está ahí, nada tiene sentido. El pobre bobo se cree un protagonista en un mundo en el que nadie es nadie. Otros lo hicieron mejor antes que él y otros vendrán a hacerlo mejor después, pero ahí está él peleando por el toro que, se supone, le pertenece. La ‘pelea por el toro’, verdadero cáncer del encierro, se cubre en el relato periodístico de todos los fuegos artificiales de la afición taurina y de la competencia, como si en el encierro cupiera otra competencia que la de uno consigo mismo. Desgraciadamente, si uno echa la cuentas, en el fondo del asunto no late otra cosa que la vergüenza de que tu compañero te importe menos que tu carrera, y ahí muere el encierro, no en la masificación, no en los guiris que no saben de dónde viene el toro. Resulta aún peor aún si al famoso braceo le sumas la vanidad del que se viste una camiseta de colorines para aparecer en la tele y colgar en Instagram una foto chula como si fuera un buen corredor y no es otra cosa que un idiota peligroso.