Funzo & Baby Loud, corto pero intenso
Sesenta minutos sobre el escenario fueron suficientes para que el dúo alicantino conquistase al público de la plaza del Castillo


Actualizado el 11/07/2023 a las 08:09
La noche era caliente, agobiante y asfixiante. El aleteo de decenas de abanicos daba muestra del calor reconcentrado en las primeras filas del público. Pero la visita de Funzo & Baby Loud, uno de los grupos que más impacto han tenido en el panorama musical español en los últimos años, bien valía soportar el agobio de una aglomeración expectante, impaciente. La plaza del Castillo reunió este lunes a los fans más acérrimos y a las personas más ajenas al dúo alicantino. "Funzo y Baby 'Lud'", no acertaba a pronunciar una mujer que miraba con cierta extrañeza la pantalla cuando se proyectaron los nombres artísticos de Adrián y Juan Carlos Gomis Abellán. Su compañera asistía enmudecida a su confusión. Es posible que compartiera la sensación. Otra joven comparaba a los jóvenes cantantes con Camela. Cada uno que juzgue su parecido.
Sea como fuere, la plaza erupcionó al aparecer sobre el escenario un dj que no era ni Funzo ni Baby Loud, ni Adrián ni Juan Carlos, ni mucho menos Gomis Abellán. Dio igual. 'Supernova', de Saiko, 'Punto G', de Quevedo, y una quincena de temas de la última década sirvieron para poner a tono a la multitud. "¡Vamos calentando!", clamaba el dj. Más de un cuarto de hora duró el calentamiento, suficiente para jugar el partido que desde cinco minutos pasada la medianoche plantearon los artistas que Pamplona esperaba. "Que levante la mano a quien le guste mi camiseta", pidió Funzo. El menor de los hermanos apostó por un valor seguro para su atuendo: la equipación de Osasuna con el 10 de Roberto Torres a la espalda.
Con el público en el bolsillo desde la primera canción, ambos artistas y su dj, Jaime, se dedicaron a recorrer un repertorio construido íntegramente en el último lustro. Sin tomarse tiempo para beber agua. Los descansos no eran tales, sino pura interpelación a las miles de personas que se congregaron en la plaza. "Decid a las personas con las que estáis que las queréis" y "aprovechad para perrear", propusieron los cantantes. Nadie opuso resistencia, e incluso se aceptó la petición de Funzo antes de comenzar 'Voy a reventar la ciudad': "Esta canción es complicada de cojones. No os riáis de mí si desentono, por favor". "No ha salido tan mal", celebró el artista cuando la última nota se esfumó en el cielo pamplonés.
Ni Funzo ni su hermano fallaron una sola nota al arrancarse con la canción de la que más se disfruta en Pamplona, aquella que finaliza: "7 de julio, San Fermín". Fue una lástima que no estirasen el momento. Pero 'Energía' esperaba, y el público la agradeció igual. Ni un fallo técnico —así lo justificaron los artistas— que se llevó unos segundos por delante el sonido de la instrumental fue capaz de pinchar la burbuja sobre la que levitaba la plaza del Castillo. "Última canción triste", prometieron los hermanos antes de 'Qué bonito fue". Si desde las tablas se vieran las caras de los asistentes, hubiesen sabido a tiempo que nadie en la plaza reflejó tristeza durante los sesenta minutos que permanecieron sobre el escenario. Los cantantes cumplieron su promesa y se apoyaron en la explosión de júbilo de 'Joven para siempre', 'Batmóvil' e 'Inmortales' para cerrar su inventario de canciones, y un remix a ritmo de techno del himno antifascista 'Bella Ciao' dejó con buen sabor de boca a todos.
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