Ofrenda floral
Saludos con olor a clavel
En el ecuador de la fiesta llegó la ofrenda floral infantil a San Fermín, un ritual que comenzó en la década de los 80
Actualizado el 10/07/2023 a las 16:27
Con la mano encima de la cabeza para protegerle del fuerte sol, el padre de Nicolás aguardaba su turno para entregar el ramo a San Fermín con, a sus dos meses, seguramente, uno de los más pequeños que acudió ayer a la ofrenda floral infantil que al santo se le hace en el rincón de la Aduana. Su madre, Andrea Valencia Moreno comentaba que le hacía ilusión traer al bebé como a ella cuando era niña. “Y ahora soy muy devota del santo”, explicaba, dispuesta a continuar con unas fiestas muy diferentes desde que se había convertido en madre.
Eran las once de la mañana cuando la figura del San Fermín del museo permanente de la parroquia de San Lorenzo estaba ya listo bajo su carpa para comenzar a recibir los alrededor de 3.000 ramos que todos los años se depositan a su alrededor. Flores, la mayoría claveles rojos y blancos en un guiño claro a los colores de la fiesta, que después se depositan a los pies de la talla original de la capilla de San Lorenzo que ayer, como todos los días, presidía las largas hileras para sacarse fotos, además de los fieles que rezaban en los bancos.
Y allí también estaban quienes optaban por una ofrenda floral más recogida, como María Jiménez Pérez, con su madre Elvira Pérez Ruiz, sus dos hijas Paula y Maite Lizuain, de 3 y 5 años, y su sobrina Izaro Bescos Ortega, de 7. “Lo hago aquí por dos motivos, para no guardar la cola y porque me parece mas emocionante acercarme a saludar al San Fermín original”, comentaba María.
Además, para la benjamina de la familia era la primera vez. “Por culpa del covid y porque el año pasado no estuvimos”, aclaraba a la vez que la pequeña junto a su hermana y prima decía que les gustaba mucho la figura de San Fermín. La abuela añadía que ella, aunque es natural de un pueblo de Soria, es una devota del santo morenico por lo que no se pierde ninguna misa de la escalera.
1985 y 2002
En esta ofrenda floral hay dos fechas claves: 1985 (podría ser un año más, reconoce el párroco de San Lorenzo Javier Leoz) y 2002. “Yo era seminarista cuando aquellos Sanfermines a José María Conget, párroco de San Ángel, se le ocurrió la idea”, recordaba Leoz que acudía para ayudarle, como ahora hacen con él 16 voluntarios además de los diez portadores que sacan la figura del museo. “La ofrenda fue en la capilla hasta 2001. Se decidió trasladarla fuera porque tomó una gran dimensión. Ese primer año, llevamos la talla original fuera pero nos dimos cuenta que se podía dañar. La alcaldesa, que era Yolanda Barcina, decidió encargar una réplica que es la que recibe los ramos desde 2002 y la que se queda expuesta todo el año en nuestro museo”, narraba Leoz.
El párroco, antes de la ofrenda, se subió al escenario que cubría la carpa junto a la alcaldesa para, a través de preguntas a las familias dibujar la biografía de San Fermín. Junto a él se encontraba la alcaldesa, Cristina Ibarrola (UPN) y, abajo, entre los asistentes, los ediles socialista Elma Saiz y Eloy del Pozo. De la introducción musical se encargó el organista Alberto Magán Ciervide, aunque esta vez al acordeón. Fue momento para rememorar, por ejemplo, que las reliquias de San Fermín llegaron a su ciudad natal en el siglo XII guardándose primero en la catedral y después en San Lorenzo.
También tuvieron su protagonismo los pequeños encargados de las ofrendas, como Natalia Esparza Pérez de Obanos, de 11 años y alumna del colegio San Cernin. “Ya lo había hecho otro año, así que no estoy nerviosa. Bueno, también ayuda que como doy canto y toco el arpa en actuaciones, así que salir al púbico es algo que tengo muy superado”.
Ella fue de las primeras que pudo colocar su ramo, en cambio, de los últimos estaba la pareja formada por Sofía Arz Burgaleta y David Ilarri Urabayen, con su hijo de 10 meses, Luis. “Nos hacía ilusión traerlo, aunque ni nos imaginábamos que hubiera semejante cola”, decían resignados mientras aguardaban en la hilera que llegaba hasta la puerta lateral de la parroquia de San Lorenzo. “Bueno, al menos hemos visto pasar a los gigantes”. Y es que la Comparsa se sumó a la ofrenda con los bailes -muy aplaudidos-que ofrecieron en la calle Taconera, frente a la parroquia de San Lorenzo. “Le gustan mucho, quizá es que se ha acostumbrado a ellos porque los tiene en figuras de goma”, decían los padres de Luis. “Los Kilikis lo lleva peor, pero sin duda, lo que más le entusiasma es la música. Empieza bailar y a aplaudir.
“UNA ÚNICA VOZ”
Aprovechando la presencia de la alcaldesa se le preguntó por el balance que hacía de las fiestas una vez que había llegado a su ecuador. “A falta de datos oficiales la impresión es que ha habido mucha gente, más que el año pasado, pero a pesar de ello han transcurrido con relativa normalidad”. Según la primera edil se debe en parte a que la gente tiene ganas de alegría y de divertirse. “Eso la mayoría, que luego está la excepción de Curia. Me parece lamentable que tengamos que subir rodeados de Policía Municipal para controlar que sólo se queden en el insulto”.
Sobre las agresiones sexistas, Ibarrola indicó que Pamplona y Navarra han sido un ejemplo de como encarar esta problemática. Y apostó por una voz única para denunciarlas sin hacer demagogia. “Y lo más importante no solo es condenarlas en San Fermín, que también, sino trabajar todo el año”. Acerca del herido por arma blanca, manifestó que le constaba que evolucionaba bien.
Ya a título personal, Ibarrola acudió a la cita con una banda neuromuscular en uno de sus tobillos. “Sí, me hice un esguince y no podía ni andar; he tenido que ir al masajista pero no me voy a perder nada”, añadía la primera edil que, por no renunciar, no lo hizo ni tan siquiera a formar parte del dispositivo del encierro este domingo. “Estuve en el mismo puesto de Telefónica en el que empecé hace 25 años entonces como voluntaria de Cruz Roja”, dijo Ibarrola, a la que le tocó atender a un contusionado. “¿Que si se enteró que era la alcaldesa? No, no...”.
ARREGLOS DE MADRUGADA
Desvelaba ayer el párroco de San Lorenzo, Javier Leoz, que tras la tromba de agua que cayó en Pamplona el día 6, sobre las nueve de la noche (y que vino precedida de otras anteriores), los daños en el cuadro eléctrico de San Lorenzo fueron tantos que incluso se llegó a pensar que la misa del 7, el día grande tras la procesión, se oficiara en la catedral. “Teníamos todo el cuadro eléctrico estropeado. Así que nos vino de urgencia un electricista que estuvo hasta las dos de la madrugada lo que permitió recuperar las principales funciones para celebrar el acto religioso, como megáfono o las pantallas”, indicó Leoz. “Aún quedan muchas cosas por reparar; pero hemos decidido esperar a que termine San Fermín para acometer los arreglos para no poner en peligro a nadie”, dijo Javier Leoz, que suma ya siete años como párroco de San Lorenzo y que confesó que para él el acto de ayer, así como la procesión de San Fermín y la de la Dolorosa son los tres días estelares del año.
