San Fermín
Fangoria celebra una "fiesta en el infierno"
El espectáculo brindado por la banda se desarrolló entre las 23.45 y las 01.20 en una plaza del Castillo que era un auténtico horno
Publicado el 09/07/2023 a las 07:17
No entraba nadie más. Algunos se animaban a intentarlo, pero era casi imposible. Todos apretados. Abanicos fuera. "¡No hay más sitio!", se quejaba un hombre. Razón no le faltaba. La plaza del Castillo estaba a reventar de gente, que esperaba para el concierto de Fangoria, previsto para las 23.45. Parecía una "fiesta en el infierno", sin apenas espacio entre unos y otros. Resoplidos.
"Mucho agobio, hay más gente de la que esperaba", comenta Eduardo Sanz, 47 años. Sanz nunca ha visto en acción a la banda, pero asegura que "hay que verla al menos una vez en la vida". Marina Valldosera, 18 años, llegó con ganas al concierto, aunque, reconoce, se agobia rápido con tanta gente. "Pero es normal, es San Fermín, estamos ya en fin de semana y además es el concierto de Fangoria", cuenta.
Tal vez fue a propósito, tal vez no, pero Fangoria comenzó la noche con Fiesta en el infierno. Acudió con puntualidad a la cita, sin que el público tuviese que esperar más allá de la previa.
Alaska salió a relucir estilo, pero también vestimenta, con un vestuario que cambió durante la noche, siendo un vestido rojo el predominante durante poco más de una hora y media de concierto.
"YO ME HAGO EL FAN"
Fangoria lleva más de 30 años en el circuito musical, algo que le ha proporcionado un público consolidado, que ha crecido con el grupo. Sin embargo, también despierta la atención de aquellos que no son seguidores. No deja indiferente a nadie. "¡Yo me hago el fan", se escucha entre el público. Seguidor o no, las palmadas que sonaban con cada canción no entendían de eso.
"Muchas gracias por invitarme a vuestra fiesta". Con estas palabras, Alaska agradecía el calor del público. Fue con canciones como Iluminados o Momentismo absoluto cuando la temperatura subió. El público gritaba de emoción cada vez que la cantante se desmelenaba (literalmente), con movimiento de un lado a otro de cabeza que sacaban a relucir su melena negra. "¡Guapa!", gritaba alguien del público. La sintonía entre el público y la banda llegaba sobre todo con el pasar de la noche.
ALASKA HACE LO QUE QUIERE
"Soy libre al fin", cantó Alaska. Este fragmento de ¿Qué sería de mí sin ti? refleja la puesta en escena de la artista durante la noche. No sabemos si en algún momento no lo fue, pero Alaska hizo lo que quiso en el escenario. Sus movimientos no caían en la exageración, pero sí que derrocharon elegancia y magnetismo. No le hizo falta mucho más para provocar aplausos.
DE MENOS A MÁS
Las selección de canciones menos conocidas durante el comienzo y mitad del evento enfrió a alguno, aunque, a partir de las 12.30 aproximadamente, llegó Espectacular, lo que supuso un punto de inflexión y Fangoria se ganó a la gente. "¡Esta sí me la sé!", exclamó un joven. Salvo algún altibajo, el espectáculo subía sin medias tintas. Un boomerang caía directo al corazón del público, que coreaba la canción, algo que se repetiría con Ni tú ni nadie y Dramas y comedias, dos de los momentos de la noche en los que se registraros altos grados de pasión.
Pasaban las canciones y un murmullo se volvía cada vez más grande: "a quién le importa", se apreciaba. La noche seguía y no se cumplía el deseo, hasta que, en la última canción, sucedió. A quién le importa cerró una noche que reunió a miles de personas, ya fuesen seguidores acérrimos o no.
Carla Santos, 18 años, y Xabier Jiménez, 17 años, salían satisfechos del espectáculo: "Quitando las canciones que no nos sabíamos, bastante bien", asegura Jiménez. "Él sonido estaba un poco bajo, pero el ambiente y la música lo arreglan todo", añade Santos.
