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Baile de la Alpargata

Cuando Castellón ama Pamplona

Cuatro parejas de empresarios y directivos de Alquiras del Niño Perdido se sienten como en casa en las fiestas de capital navarra

Ampliar Carlos Nebot Ventura y su novia Ana Calzada Peri, Carmen Ballester Personat, Juan Carlos Melia, Bernat, Pascual Domingo Marti, Alicia Rius Martínez, Ainoa  Beltrán Tarrazón y Sergio Vicente Canos.
Carlos Nebot Ventura y su novia Ana Calzada Peri, Carmen Ballester Personat, Juan Carlos Melia, Bernat, Pascual Domingo Marti, Alicia Rius Martínez, Ainoa Beltrán Tarrazón y Sergio Vicente CanosJONAN BASTERRA
Publicado el 12/07/2022 a las 06:00
Sentirse como en casa y exprimir la fiesta como el más casta de los pamploneses. Es como se definían que se sentían los ocho integrantes de una cuadrilla de la localidad de Alqueiras del Niño Perdido, de Castellón, mientras desayunaban unos churros en el Nuevo Casino. El grupo, entre los 40 y los 60 años la mayoría, llegó el domingo por la tarde tras cuatro horas y media de coche para poder comer e ir a la plaza de toros para ver la corrida.
Uno de ellos, Juan Carlos Melía, confesaba que a las cuatro parejas les unen, sobre todo, dos cosas: el amor a la bici de carretera y a los toros. “La bici y los toros tienen mucho en común aunque no lo parezca. Los dos son riesgo, emoción, competitividad, querer estar delante. Al final, mucha adrenalina”, resumía. Para más datos, detallaba que, precisamente, fue en una salida en bici cuando se planteó el venir a Pamplona este año. Había ganas de toros. Tras fraguar la excursión -suelen andar en bici entre 120 y 150 kilómetros en sus salidas- lo plantearon a sus parejas. “Yo encantada porque mi padre, Miguel Ballester, cuando era niña, ya venía y recuerdo levantarme a ver el encierro y esperar a que llegara con chistorra y pacharán. Además, nos cantaba las canciones de las peñas. Tenía muchos amigos”, decía Carmen Ballester. De todos, el único que ha corrido en Pamplona es Pascual Domingo. “Fue hace 20 años y 30 kilos menos”, apuntaba entre risas.
“Aquí, en Pamplona, estamos felices porque hay mucha cultura de toro y nos sentimos hermanados. Nos gusta el ambiente. Esto es un paraíso para los aficionados a los toros”, añadía este grupo que unía a un directivo de banca, un ingeniero técnico y un empresario de aguacates y cítricos.
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