San Fermín SÍ | San Fermin BAI
Oberena apoya 'la mejor' Fiesta
Este martes, 26 de julio, un grupo de adultos y 'chiquis' de Oberena se han sumado a la campaña de Diario de Navarra con un contundente “¡San Fermín SÍ, San Fermin BAI!"


Actualizado el 30/06/2018 a las 06:00
El Club Deportivo Oberena nace el año 1940 en un local de la calle Zapatería. Era un contexto de posguerra civil, en el que la juventud de Pamplona, de 60.000 habitantes, buscaba nuevos horizontes de ilusión. Fue precisamente un sacerdote, Santos Beguiristain, quien tuvo la idea de unir a un grupo de jóvenes en torno a una serie de actividades de diversión “entre las que no se podían olvidar los Sanfermines”, detalla la web del club. Y fue en la tercera reunión de
Oberena, el 20 de enero de 1941, cuando se acuerda sacar una peña que animara las calles en los siguientes Sanfermines. “El número de miembros el primer año fue de 60, que pagaron sus cuotas para los abonos, meriendas, botas, etc. Se nombró delegado a José Joaquín Ardanaz y el cartel lo pintó su hermano Nicolás. La organización de la charanga se encargó al maestro Turrillas”, detalla la web.
Así es como comienza a ‘gatear’ Oberena (“la mejor” en euskera). Un club de renombre que cuenta con 77 Sanfermines, una instalación de más de 35.000 metros cuadrados, 6.000 socios y 16 secciones deportivas y culturales. Aquella peña nacida en 1941 la forman hoy 260 socios (80 mujeres).
Es martes, 26 de julio. El calor sofocante en la ciudad no consigue doblegar la mirada de un grupo de valientes de Oberena, adultos y ‘chiquis’, mientras enarbolan un mensaje contundente: “¡San Fermín SÍ, San Fermin BAI!”. El gerente, Joaquín Echenique, abandera el grito pancarta en mano. Para Echenique los Sanfermines han experimentado un cambio radical por su condición de padre. “Quizá uno de los momenticos de los que más disfruto ahora es cuando nos reunimos los hermanos en casa de la madre para ver los fuegos ”, evoca.
Sobre el verde del césped del campo de fútbol alzan también sus miradas algunos de los miembros de la junta de la peña. Entre ellos, Ruth González, la presidenta, y Jorge Casado, el tesorero. “No encontraréis en este club a cinco personas más sanfermineras que él”, avisa Echenique, refiriéndose al tesorero.
Jorge Casado, 42 años, padre de tres hijos, corre el encierro en el tramo de Santo Domingo desde los 16 años. El pamplonés confiesa que algún día le gustaría hacerlo acompañado de su hijo Aitor. “Pero ahora tiene 8 años... y hasta que no cumpla los 18 nada”, dice. En su voz se intuye cierta melancolía. Y como buen corredor también tiene su ritual minutos antes del encierro. “Repaso las cosas buenas y malas que he vivido durante el año”, comenta. Un año que para él comienza y termina el 6 de julio. Aunque asegura que seguirá corriendo “mientras el cuerpo aguante”, en el fondo sabe que su hijo Aitor pondrá el broche final. Y será la última carrera. “La mejor” de todas.