San Fermín SÍ-San Fermín BAI
Aspace reivindica unos Sanfermines “con respeto”
Los dos monitores, Iker Catalán y Javier Díaz, reaccionaron de inmediato, calados por el entusiasmo. “¿Y si Aspace se sumaba a la campaña por unos Sanfermines en positivo?”


Actualizado el 24/06/2018 a las 06:00
Pamplona es una ciudad donde se viaja en el tiempo. Al menos una vez al mes, desde el 1 enero. Entonces, la capital navarra se propulsa hasta el 6 de julio y se viste con la blusa blanca de la sonrisa. Esto es exactamente lo que sucedió a primeros de junio en la Asociación de Parálisis Cerebral (Aspace). En esta ocasión, la lanzadera fue un artículo publicado en Diario de Navarra.
Como cada mañana, los usuarios de Aspace se reunieron en el taller de ‘lectura comprensiva’ para analizar las noticias publicadas en el periódico. Leyeron juntos los textos, examinaron cada fotografía, cada titular, hasta que coronaron la cima de un artículo que les sorprendió gratamente: 'San Fermín en positivo', gritaba la página. Entre los presentes, de repente, llovió lágrimas de sonrisas cómplices. Y la estela de la sorpresa se propagó por la sala. Los dos monitores, Iker Catalán y Javier Díaz, reaccionaron de inmediato, calados por el entusiasmo. “¿Y si Aspace se sumaba a la campaña por unos Sanfermines en positivo?”, reflexionaron. Eso significaba formar parte de la noticia que acababan de leer. Todos aplaudieron la idea.
El miércoles pasado, una representación de esta 'gran familia' decidió anudarse el pañuelico de la alegría y participar en la campaña 'San Fermín SÍ, San Fermin BAI', reivindicando así unas fiestas “con respeto”, explicaron. Y vestidos de blanco y rojo corearon el eslogan, al unísono, con solo un par de repeticiones. Sus voces, aderezadas a veces por carcajadas, se encargaron de detener el tiempo y el paso incluso de algún que otro viandante curioso. El instante se congeló en el exterior de la residencia ubicada de Iturrama (Pamplona). “En pleno corazón de los Sanfermines”, ilustraba la directora, Sonia Ibáñez Ocáriz.
La ubicación del centro ayuda a estas personas a sentirse parte de unas fiestas que disfrutan sin tregua ni descanso desde el mismo 1 de enero. A partir de ese día, Aspace suele decorar la fachada de la residencia con motivos sanfermineros, sumergiéndose en la fiesta. Hace dos años, por ejemplo, la transformaron en una enorme escalera de San Fermín. Las ventanas se convirtieron en improvisados ‘peldaños’ que se iban tachando mes a mes.
Y al llegar el 6 de julio, la ilusión acumulada explosiona, como una gran traca final. Sacan mesas y el almuerzo a la calle y se integran en el barrio descorchando risas y bailando a ritmo de charanga. “Intentamos disfrutar de todos los actos posibles de la agenda: música, toros, fuegos artificiales, encierros...”, seguía detallando el miércoles Ibáñez. Porque San Fermín es “calle, calle y calle. Nos gusta salir y divertirnos”.
Aspace Navarra es una entidad que nace de la inquietud de varios padres y madres que quisieron buscar oportunidades para sus hijos e hijas con parálisis cerebral o alteraciones afines. Desde 1971 esta entidad sin ánimo de lucro desarrolla “un itinerario de vida” a través de programas personalizados con el fin de lograr la máxima integración social de estas personas. “Somos una población débil que a veces teme acudir a ciertos actos en Sanfermines por inseguridad”, intervino Javier Díaz, uno de los dos monitores del taller de lectura (en la imagen inferior junto a David Pastrana, de 35 años, y Mamen Miñes, de 31). Al preguntar ese miércoles a David y a Mamen por un momentico, ambos lo tuvieron que pensar. “Soy muy taurino, así que los encierros y las corridas”, se inclinó David. En el caso de Mamen, se decidió por la jota navarra.
