CURIOSIDADES

Cultura y arte 'gigante' para acercar San Fermín a los niños

Rubén Platero, propietario de Gigantes Platero, lleva 4 años trabajando en reproducir al mínimo detalle los gigantes de distintos pueblos de Navarra en muñecos de goma. Estos Sanfermines se estrena con los kilikis

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Cultura y arte 'gigante' para acercar San Fermín a los niñosD.G.
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Begoña Goitiandia

Actualizado el 10/07/2017 a las 06:00

Treinta parejas de gigantes de goma ‘observan’ desde una de las estanterías de un pequeño taller de la Rochapea cómo su creador trabaja con delicadeza y tesón en las últimas incorporaciones a la plantilla. Los nuevos fichajes son de menor estatura, portan un sombrero de color negro y lo más especial, se les ven las piernas. Joshemiguelerico empieza a sospechar que los novatos no son como ellos, quizá sea el momento de abrir la comparsa de goma a nuevos miembros.

Las manos de Rubén Platero, falcesino de 36 años, ultiman algunos detalles del traje verde de uno de ellos, la expresión de enfado de su cara hace suponer que ha dejado para el final a Caravinagre, el jefe de los kilikis de la Comparsa de Pamplona. Junto a éste posan sobre la mesa de trabajo Verrugón, Patata, Napoleón, el Barbas y el Coletas, que salieron a la venta hace escasas semanas y suponen un paso más para la empresa Gigantes Platero, nacida hace 4 años, en su ilusión por fabricar la comparsa al completo en goma.

Después de 15 años bailando y portando a la giganta Reina Vieja de Falces o como él la llama, su “reina bonita”, explica que se inició en este arte sin saber que iba a poder vivir de ello. “La primera reproducción de los gigantes en goma que hice fueron los de Falces, porque era mi apuesta personal. Me propuse hacer los de mi pueblo porque quería que la Ribera tuviera giganticos de goma. La Ribera existe, como dicen. Pero mi idea no era crear una empresa a partir de estas creaciones”, relata.

El éxito de ventas de estos muñecos tanto en Falces como en Pamplona hizo que se planteara abarcar más. “Los miembros de otras comparsas me decían que la reproducción de las figuras estaba muy conseguida y desde distintos pueblos de Navarra se pusieron en contacto conmigo para proponerme fabricar sus gigantes a escala menor y en goma”, explica. De esta forma, y casi sin proponérselo, trasladó su pasión de bailar gigantes a fabricarlos en miniatura.

Afición, constancia y, sobre todo, trabajo minucioso. Son las herramientas que acompañan a Platero durante los dos meses que tarda en confeccionar cada pareja de goma. “Primero se fotografían los gigantes desde todos los ángulos posibles. Es importante saber detectar cuáles son los rasgos que caracterizan a cada figura y suelen ser los miembros de la comparsa los que nos ayudan en esta labor. Después, se procede al modelado y se traslada a la persona que ha realizado el encargo para que dé el visto bueno”, comenta.

Como portador de gigantes, Platero tiene muy en cuenta a los miembros de la comparsa cuyas figuras va a reproducir. “Al final, por mucho que lo modeles de una forma u otra, ellos son los que conocen su gigante mejor que nadie. Cuando consigues su visto bueno, creas un molde y procedes a la inyección de la goma. El proceso termina con el coloreado”, detalla.

La pasión de Platero por los gigantes hace ver que su trabajo no termina cuando prepara la figura para ser enviada a las tiendas, sino más bien cuando ve que ha conseguido transmitir a la gente, y en especial a los niños, su amor hacia esta tradición. “De alguna forma, estamos trabajando por inculcar a los niños la cultura de los gigantes, que no deja de ser parte de la de Navarra y no se puede perder. Yo me pongo en la piel de un niño e imagínate que, después de perseguir a mi gigante favorito por las calles de Pamplona y verlo con 3,70 metros de alto, puedo tenerlo en mi mano y dominarlo… Para un niño es impresionante”, explica mientras coge el muñeco de la giganta de Falces que él baila.

Quizá sea ver la ilusión reflejada en los ojos de los niños cuando corretean por las calles del Casco Viejo con su muñeco en busca de los gigantes, la que le llevó a unirse a su socio Patxi Fuertes hace un año y dar un paso más allá para pasar a restauración y creación de nuevas figuras a escala real para las comparsas: Imaginería festiva. Para estos trabajos, la técnica y la creatividad adquieren mayor peso cuando se trata de crear una nueva figura desde cero que al mismo tiempo debe representar la tradición y cultura del pueblo con cada baile.

Las cabezas de futuros cabezudos y gigantes conviven ahora junto a las 30 parejas de goma en el taller de trabajo de Rubén Platero. Los 6 kilikis de la Comparsa de Pamplona y dos zaldikos reposan desde hace semanas junto a ellos a la espera de poder disfrutar de sus primeros Sanfermines entre las manos de algún niño. Quizá, si un niño se acerca a Caravinagre con su muñeco en la mano, éste impide que saque su verga y ofrezca a cambio un beso. Pero para eso, habrá que atreverse.

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