Celebración

El título de todo el osasunismo

La afición, el equipo, la dirección deportiva y hasta el propio Lisci celebraron la salvación 

Osasuna 2-1 Sevilla
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Celebración del segundo gol de Osasuna al SevillaJ.P. URDIROZ
Osasuna 2-1 Sevilla

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Borja Bernarte

Publicado el 26/04/2026 a las 22:26

No hay nada que produzca más satisfacción para el osasunismo que celebrar una permanencia en la Primera División. Y ya van siete seguidas después de ese histórico ascenso con título incluido en la división de plata. Se celebró y mucho en 2019, pero la imagen que se vivió ayer después del partido es de aquellas que te ponen la piel de gallina. Toda una vuelta de honor para festejar los 42 puntos, los principales.

Porque esta vez todo el osasunismo remó en la misma dirección y el partido se empezó a ganar en la previa con las palabras de Alessio Lisci. Se creó una atmósfera de partido grande y más sabiendo que los equipos de la parte baja habían dado una vuelta de tuerca a las cuentas por la salvación.

El Sadar presentó una gran entrada con 20.541 espectadores. El calor provocó que las camisetas rojas lucieran con orgullo. De estas tardes primaverales donde el estadio se viste con sus mejores galas. El ambiente no defraudó, a pesar de que el equipo no salió enchufado en los primeros minutos. Fue un partido duro, áspero, complicado, de tener mucha paciencia. Demasiado control para tan poco peligro.

Más que por las jugadas, los decibelios fueron aumentando por las pérdidas de tiempo del Sevilla. El meta visitante Odysseas se lo tomó con calma en cada saque de puerta. También los saques de banda. Hasta Alessio Lisci se lo recordó al árbitro con un gesto señalándose su reloj que no gustó a Miguel Ángel Ortiz Arias. Una acción que precedió a la fuerte entrada de Sow a Iker Muñoz. El hispalense se jugó la roja mientras El Sadar mostró su enfado. El destino quiso que el centrocampista suizo fuera el asistente de Maupay en el 0-1.

Un gol que espoléo todavía más a la grada, que empezó a jugar su partido de verdad. El propio Sow, Vargas o Suazo se fueron cayendo al suelo para arañar segundos al reloj. Moncayola lo probó de lejos con un potente disparo antes del zurdazo de Raúl García de Haro. El ex del Betis encendió la mecha para un tramo final de partido donde el cansancio fue suplido por los pulmones del graderío.

LISCI, UNO MÁS

Un ambiente que entró en erupción tras el gol de Catena en el 99. El pitido final desató la locura. Nadie se movió del campo. El equipo inició su romería dando una vuelta para agradecer el apoyo. Todo ello amenizado por los cánticos tradicionales. No faltó la gitana loca, ni tampoco Alessio Lisci viviendo la experiencia en primera persona. El técnico italiano acostumbraba a dejar el protagonismo a los jugadores, pero ayer no se quiso perder la fiesta. Tampoco la dirección deportiva, con la dupla Braulio Vázquez y Cata.

Regresó la conjura del equipo, con un círculo como el de la noche frente a la Real Sociedad (1-3). Quizá uno de los momentos más bajos de la temporada. Pero ayer la situación era bien distinta. Había que celebrar un título que no lucirá en las vitrinas del club, pero sí en la memoria del osasunismo.

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