Opinión
Medidas fiscales y mirada a las urnas
"El paquete fiscal pactado por el Gobierno de Chivite y EH Bildu va en la buena dirección, pero es imposible desligarlo del oportunismo de la doble cita electoral que afrontarán los ciudadanos"

Publicado el 07/11/2026 a las 05:00
El Gobierno de Navarra de María Chivite y su socio Bildu han pactado un paquete de medidas fiscales en este último año de la legislatura. Unas medidas que caminan en la buena dirección, así hay que señalarlo, pero que es imposible desligar del oportunismo y la proximidad de la doble cita electoral que deben afrontar los ciudadanos: la nacional de este fin de mes, y las forales de mayo. Y de la premura que sienten los partidos que conforman el Ejecutivo foral por dar respuesta a dos asuntos especialmente relevantes que han ocasionado importante contestación social durante toda la legislatura: la vivienda y la presión fiscal. El tripartito resucita por fin una vieja medida que otras generaciones disfrutaron, la deducción fiscal para la compra de vivienda y que Geroa Bai ha impulsado desde dentro y que UPN siempre ha pedido reinstaurar. Tiene todo el sentido en medio de lo que ya es una emergencia. Habrá una deducción del 15% en el IRPF para las cantidades invertidas en vivienda habitual por menores de 35 años. Eso sí, con muchas limitaciones prácticas. El valor del piso no puede superar los 300.000 euros, los niveles de renta están topados, etc. Complejidades que son fruto, sin duda, de los difíciles equilibrios internos del tripartito. No tienen otra explicación.
Positiva es también la reducción del Impuesto de Transmisiones Patrimoniales, que grava la compraventa de viviendas usadas, del 6% al 3%, aunque también con condiciones. Como imprescindible era también la deflactación de la tarifa del IRPF que no es una rebaja de impuestos. Es, simplemente, un sistema para compensar que la subida de los precios no lleve a que en la práctica el IRPF crezca todos los años si no se compensa en la tarifa esta pérdida de poder adquisitivo. Una deflactación que debiera ser automática y realizarse todos los años, pero no ocurre así en Navarra. De hecho, el Gobierno no la planteó el año pasado y ahora se prevé con efectos retroactivos desde el uno de enero de 2026, un 5% para rentas menores de 51.000 euros y un 4% para el resto. Es decir, que afectará a los ingresos de este año que hay que declarar en la campaña de la renta que se realiza en abril de 2027, justo unas semanas antes de las elecciones forales de mayo de 2027.