Opinión
"¿Dónde está la verdad? Blanco y en encuestas"
Sánchez presenta la renuncia de Puente como prueba de que “no todos los servidores públicos” son iguales. Y ahí tiene toda la razón. Dimitir es sanchista menos para Pedro Sánchez. En Moncloa, todo sigue igual."


Actualizado el 05/11/2026 a las 09:39
El ya ex ministro Óscar Puente le echó arrestos a la performance con la que acabó por dar portazo, de momento, a su protagonismo político en primera línea. Otro escudo que se le cae a Pedro Sánchez. Casi cuatro horas de intervención en la Diputación Permanente para dar explicaciones sobre la tragedia ferroviaria de Urda, y acabar en todo lo alto con el anuncio de su dimisión. Un intento baldío de golpe de efecto con mucha moralina y mensajes a la oposición, con el que el dimisionario Puente pretende enterrar su nefasta gestión al frente del Ministerio de Transportes. Hay realidades que ni la buena oratoria ni el ruido de las redes son capaces de eliminar. En su comparecencia del pasado viernes dejó como titular Puente que “dimitir sería lo fácil” y que eso no va con su carácter. Este martes, que la decisión sobre su futuro la tomó minutos después de conocer la tragedia, en cuanto tuvo conocimiento de ella. ¿Dónde esta la verdad? Blanco y en encuestas...
Quedaba por ver cuál era el lema elegido por el sanchismo para el adiós político de uno de sus principales arietes. Siempre se ha dicho que España es un país en el que se despide muy bien. Y en el caso del exministro Puente, los suyos han echado el resto, con Sánchez a la cabeza. “Con su renuncia, Óscar ayuda a que España recupera la confianza no solo en nuestro sistema ferroviario, sino también la dignidad política”. Pásese por una estación de tren y pregunte, verá qué hay de cierto. De todas las cosas de las que el sanchismo se presenta como modelo, le quedaba la de las lecciones morales al pueblo soberano por la dimisión de uno de los suyos. Como si la raya entre el bien y el mal la trazara lo que antes hicieron los de la bancada de enfrente. La altura moral de la mayoría de los ciudadanos es otra. Afortunadamente. Sánchez presenta la renuncia como prueba de que “no todos los servidores públicos” son iguales. Y ahí tiene toda la razón. Dimitir es sanchista menos para Pedro Sánchez. En Moncloa, todo sigue igual.