Opinión
Vivienda por aclamación popular

Publicado el 29/10/2026 a las 05:00
"Son datos abrumadores, reconforta conocer el apoyo de la sociedad”, declaraciones de la consejera de vivienda Begoña Alfaro presentando en la cadena Ser el resultado de su encuesta sobre vivienda encargada a CIES. Los navarros apoyan en un 80% los topes a los precios de los alquileres. La consejera fue más allá, pues en sede parlamentaria instó a los partidos de la oposición a que “abandonen la defensa numantina de intereses económicos y se sumen al interés de la mayoría social”. Teniendo en cuenta que vivimos en un sistema democrático y estamos en campaña preelectoral, la verdad es que de primeras es comprensible que los políticos no quieran ir en contra del pensamiento de la mayoría. Así las cosas, me vienen a la mente aquellos primeros demócratas griegos. En el diálogo Protágoras, de Platón, Sócrates señala una diferencia reveladora: “cuando los atenienses deliberan sobre construcciones, consultan a los arquitectos; cuando se trata de construir barcos, recurren a los especialistas navales. En esos asuntos exigen conocimientos y rechazan los consejos de quienes carecen de ellos. Sin embargo, cuando se debate sobre el gobierno de la ciudad, se escucha por igual al carpintero, al herrero, al zapatero o al comerciante, sea rico o pobre, sin exigirle una formación específica”.
Partamos de la base de que si estos gobiernos llevan años al frente de la política de vivienda y el acceso a una casa sigue empeorando, lo razonable sería exigirle explicaciones. La guinda de la política de vivienda son los nuevos decretos aprobados después de haber sido rechazados en el parlamento español y con posterioridad a su cierre por la convocatoria electoral. Según el Observatorio del Alquiler, entre el 28 y el 30 de septiembre de 2026, coincidiendo con el anuncio de los nuevos decretos de vivienda, la oferta publicada en España se situó unas 4.290 viviendas por debajo de la tendencia esperada. Se detectaron también firmas aplazadas y decisiones de esperar antes de alquilar. ¿Serán todos fondos buitres y propietarios codiciosos?
El marketing político intenta desplazar la conversación desde los resultados hacia las intenciones: no se juzga lo que ha conseguido, sino lo que promete conseguir si le damos más tiempo y más poder. Se buscan culpables fuera, se anuncian nuevas medidas y se pide el voto con la misma solemnidad del primer día. Pero nuestros políticos deberían copiar lo que funciona. Los consultores lo llamamos benchmarking, porque suena más elegante que copiar: consiste en estudiar a quienes obtienen mejores resultados, comprender cómo los consiguen y adaptar sus prácticas a nuestra realidad.
En vivienda hay ejemplos concretos. Auckland permitió construir con mayor densidad en aproximadamente el 75 % de su suelo residencial y, en ocho años, su parque de viviendas aumentó alrededor del 18 %. Un estudio estima que sus alquileres en 2024 fueron un 23 % inferiores a los que habría habido sin aquella reforma. Japón también merece atención: entre 2015 y 2024, el precio de compra de la vivienda, descontada la inflación, aumentó un 19,4 %, frente al 28,7 % español y el 32,1 % de la OCDE. Su urbanismo facilita construir viviendas y combinar usos, aunque en esos resultados también influyen la demografía y otros factores.
Cuando alguien quiere hacerse una casa, acude al arquitecto, pide presupuestos al constructor, consulta los requisitos del ayuntamiento y negocia con el banco que financiará la obra. Necesita saber si puede construir, cuánto costará y cómo pagarlo. Esas preguntas concretas deberían ocupar el centro del debate público. Sin embargo, quedan demasiadas veces relegadas por consignas, culpables fáciles y promesas electorales. Los expertos tampoco están libres de errores ni tienen por qué coincidir. Pero discutir sus argumentos y contrastarlos con los resultados aporta mucho más que una competición de eslóganes. Si todo fuera tan fácil como hacer una encuesta se debería poder construir casas por aclamación popular, cosa que todavía no se ha conseguido.
Carlos Medrano Sola es economista.