Opinión
"Aquí mismo soy muy crítico con las políticas de Pedro Sánchez y María Chivite, pero estoy radicalmente en contra de que su presencia sea recibida con insultos"
"Quien crea que pueda patrimonializar el descontento con problemas realmente sensibles, a derecha o izquierda, es que no ha entendido que, más tarde o más temprano, las tornas giran"


Publicado el 14/10/2026 a las 16:38
Miro el calendario del escritorio y me hago cruces. Faltan 29 días para el comienzo de la campaña electoral, será el próximo 13 de noviembre, y el nivel de crispación, político y social, está rozando límites insoportables. Me preocupa, y mucho, cuando el personal se agolpa enfadado en aceras enfrentadas y se arroja los problemas a la cara y de la peor manera. Como si a base de exabruptos e insultos se hubiera solucionado algo a lo largo de la historia. El ruido empieza a ser ensordecedor, y bien harían nuestros representantes políticos en no azuzar el fuego. No va de ellos, va de nosotros y de la sociedad que estamos construyendo. Porque las heridas se abren muy fácil, pero luego cuesta mucho que cicatricen. Quien crea que pueda patrimonializar el descontento con problemas realmente sensibles, a derecha o izquierda, es que no ha entendido que, más tarde o más temprano, las tornas giran. Lo dice la historia.
Son demasiados años de política de brocha gorda, de convertir el Congreso en un barrizal, de hacer política “contra” en lugar de solucionar problemas... Así hemos llegado hasta aquí. Y a todos compete sumar para bajar el volumen. Cada uno en lo suyo. Aquí mismo soy muy crítico con las políticas de Pedro Sánchez y María Chivite, pero estoy radicalmente en contra de que su presencia sea recibida con insultos. La de ellos ni la de nadie, faltaría.
La libertad de expresión es para mí otra cosa muy distinta a naturalizar que al presidente del Gobierno le acompañen algunos con el grito de “Pedro Sánchez hijo de...”. Por ahí no es. Porque a quien hoy ostenta el sillón de la Moncloa le seguirán otros, y puede cundir el ejemplo. El próximo 29 de noviembre se abrirán las urnas, y cada ciudadano podrá expresar con su voto lo que estime pertinente. Hasta llegar allí, bien haríamos en asfaltar el camino de respeto y bajar los decibelios. Ganaremos todos.