Opinión

PISA ya está en la universidad

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José Iribas

Publicado el 16/09/2026 a las 05:00

PISA examina a estudiantes de 15 años, pero estos alumnos no se quedan en esa etapa educativa. Muchos de los evaluados llegan en pocos años a la universidad. Así, los que hoy aparecen en múltiples noticias acabarán sentándose en primer curso de un grado. En Navarra, el último informe sitúa en los niveles inferiores al 37,34% del alumnado en lectura y al 32,32% en Matemáticas, por ejemplo. La última PAU nos ofrece otra fotografía: en la convocatoria ordinaria de junio aprobaron 3.470 de las 3.578 personas presentadas a la fase obligatoria, el 96,98%; en la extraordinaria, 295 de 385, el 76,62%. Es obvio que PISA y la PAU evalúan poblaciones distintas; confrontar sus porcentajes como si midieran lo mismo sería tramposo.

Aun así, todo lo señalado hasta ahora hace que me surja una pregunta. ¿Qué garantiza hoy una buena nota sobre la capacidad de comprender un texto de cierta extensión y complejidad y de mantener el esfuerzo -y a ser posible unos buenos resultados- cuando el aprendizaje se complica?

Por mi trabajo con universitarios, lo primero que quiero indicar es que conozco jóvenes magníficos. Como estudiantes y como personas. También me constan expedientes e historias -sobre todo historias- de jóvenes con dificultades de comprensión, poca resistencia y bastante frustración ante el primer tropiezo. No los culpemos. Han llegado como han llegado hasta donde el sistema les ha dicho que estaban preparados para llegar.

Tuve el honor de ser consejero de Educación de Navarra entre 2011 y 2015. PISA 2012 se realizó menos de un año después de nuestra llegada; sus resultados eran heredados. La prueba de 2015 se hizo al final del mandato. Ningún Gobierno forma una cohorte desde cero, pero aquel año Navarra obtuvo 518 puntos en Matemáticas, 514 en Lectura y 512 en Ciencias, máximos históricos en las dos primeras. Fue un logro compartido de docentes, alumnos, familias, equipos directivos y profesionales del Departamento. Recibimos una buena herencia y la mejoramos. Y mira que vivíamos una crisis económica bestial…

Una década después, Navarra ha perdido 57 puntos en Matemáticas, 73 en Lectura y 40 en Ciencias. Lo señalo convencido de que un deterioro tan relevante no es inevitable y que las decisiones educativas cuentan. La decisión ha de conllevar un análisis sincero y un plan de actuación. Sé que es más fácil buscar excusas que soluciones; pero es mucho menos útil.

La universidad, evidentemente, no puede repetir el Bachillerato; pero con la misma evidencia no puede suponer que todo está aprendido. Las primeras actividades de cada grado que se empieza a cursar y unas buenas mentorías nos permiten detectar quién comprende con dificultad o tiene la tentación de tirar la toalla demasiado pronto. Es más que conveniente descubrirlo pronto, advertir a tiempo y ofrecer apoyos y acompañamiento académico e incluso personal antes del primer fracaso serio. E incluso, si se diera, cuando éste se produce.

La universidad debe mantener la exigencia. Rebajarla ocultaría el problema. Y sería un fraude. De inicio, para los propios estudiantes. Y, cómo no, para la sociedad.

En estos tiempos en que en distintas etapas educativas algunos tienen la tentación de anteponer el aprobar a aprender, hay una frase que utilizo con frecuencia y que no dudo se aplica en las universidades navarras: “Te exijo porque me importas”.

Considero que en todas las etapas, en cada una de ellas de acuerdo con la edad y las circunstancias, pero desde luego a los dieciocho años, deben ir juntos la exigencia y el acompañamiento. Ambos son una muestra de aprecio; y el afecto es esencial en la educación.

Aprender a organizar bien el tiempo, a pedir ayuda o a terminar lo empezado no se aprende únicamente en una asignatura. Ni siquiera en un aula. El paso a la universidad es académico y vital. Profesores, familias y quienes convivimos cerca de los estudiantes podemos apoyarles sin infantilizarlos. Pasó la etapa del cole.

Concluyo como empezaba: los estudiantes evaluados por PISA en 2025 llegarán pronto al campus. La universidad no podrá corregir en unos meses todas las carencias acumuladas durante años. Sí puede detectarlas pronto, ayudar a superarlas y mantener el nivel. Para eso todavía estamos a tiempo.

También -lo digo porque cuanto antes lo hagamos mejor- hay otros actores que podemos ayudar desde ya. Nadie está de más: en beneficio de los chavales y… del futuro de nuestra sociedad.

No voy a omitir señalarlo aquí: para empezar, animad a los chavales a leer, a diario, un periódico. Fomentadlo, primero desde el ejemplo. Nada que ver con TikTok.

José Iribas S. Boado. Director de Relaciones Institucionales de CampusHome y ex consejero de Educación de Navarra

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