Opinión
Que vuelvan los casos de corrupción

Publicado el 06/09/2026 a las 05:00
Pedro Sánchez debe de estar mirando el móvil con cierta impaciencia. Y, por una vez, quizá esperando una mala noticia. Un informe de la UCO, una declaración ante el juez, un empresario que decide hablar, un mensaje comprometedor, una grabación inoportuna. Lo que sea. Si me apuran que salga todo lo de Belate, por feo que sea. Quién iba a decirlo. Después de meses intentando que nadie hablara de los casos de corrupción que rodean al PSOE y a su entorno, estoy seguro de que ahora en Moncloa estén deseando que vuelvan a ocupar las portadas. Porque hay noticias malas. Y luego está Ceuta.
Nos dicen que estamos ante una nueva “crisis migratoria”. Yo creo que las palabras importan y que conviene llamar a las cosas por su nombre. Lo de Ceuta no es una crisis migratoria. Es una entrada masiva organizada de personas en territorio español que el Estado no consigue controlar. Podemos discutir durante horas sobre el sustantivo que debemos utilizar, pero siempre terminaremos en la misma. Invasión. Ya sé que es una palabra incómoda y fuerte, pero el informe de la propia Policía Nacional enviado a la jueza aleja toda duda y señala a Marruecos como organizador de la citada invasión. Y el verdadero problema de Ceuta no es solamente cuántas personas entran. El problema es mucho más serio: quién decide quién entra en España. España o Marruecos.
Una frontera cuyo funcionamiento depende del humor del país vecino no es exactamente una frontera. Es un chantaje. Y España lleva demasiado tiempo relacionándose con Marruecos a golpe de chantaje. No va el Rey para que no se enfaden, no les culpamos de lo evidente para que no se enfaden, cambiamos de postura en el Sáhara para que no se enfaden.. Nuestro Presidente se ha enfrentado en este tema con todo el mundo (Italia, Israel, Estados Unidos, Rusia, Elon Musk).. menos con Marruecos quien, según la Policía Nacional, organizó la invasión.
Mientras tanto, el Gobierno vuelve a refugiarse en una de sus grandes especialidades: el lenguaje cursi. Hablaremos de “flujos migratorios”, de “presión fronteriza”, de “situaciones complejas” y, seguramente, de alguna “respuesta coordinada”. Si aparece la palabra “resiliencia”, ya tenemos el bingo completo. Pero las fronteras no se protegen con sustantivos cursis, ruedas de prensa ni argumentarios. Las fronteras se protegen. Y punto. Por supuesto que detrás de muchas de las personas que intentan llegar a España hay historias dramáticas. Hay pobreza, desesperación y falta de oportunidades. Negarlo sería absurdo y, sobre todo, inhumano.
Pero tener humanidad no significa renunciar a tener fronteras. Una cosa es ayudar a quien lo necesita y otra diferente aceptar que sean otros quienes decidan quién, cuándo y cómo entra en nuestro país. Confundir ambas cosas resulta muy cómodo. Especialmente cuando la factura de esa confusión la pagan otros: los vecinos de Ceuta, Policía, Guardia Civil, ejército, servicios públicos y, finalmente, todos los españoles.Estamos en septiembre. Mala suerte. Por eso imagino a alguien esta mañana en Moncloa mirando nerviosamente las noticias. Quizá esperando que vuelva alguno de esos asuntos que hace apenas unas semanas deseaban desesperadamente que desaparecieran. Porque aquello, al menos, ya saben cómo gestionarlo. Lo de Ceuta es bastante más complicado. Aquí no basta con controlar el relato.
Álvaro Bañón Irujo es economista.