Editorial
Un regalo astrológico muy difícil de olvidar
El eclipse cumplió con las expectativas dejando a su paso por Navarra un espectáculo visual que permanecerá en las retinas de los miles de navarros que se lanzaron a las calles para verlo

Publicado el 13/08/2026 a las 05:00
Era un evento marcado a fuego en el calendario y no defraudó. Que hubiera que haber esperado 121 años para que un eclipse solar completo pudiera volver a verse desde Navarra daba empaque a la cita, y, ahora, a toro pasado, es de justicia reconocer que el espectáculo cumplió con las muchas expectativas que se habían puesto sobre él.
Como en las ferias de relumbrón, la Comunidad foral había puesto hace días el cartel de Todo vendido para seguir el eclipse desde alguno de los 20 puntos habilitados por el Gobierno de Navarra en lugares estratégicos repartidos por la geografía foral. 40.000 entradas que se agotaron en una jornada festiva y tórrida para los muchos que se lanzaron a las calles a seguir el evento.
Fueron miles de personas. Y pese a los casi 40 grados que derritieron el mercurio y los desplazamientos masivos hacia los parajes que ofrecían más visibilidad, cabe celebrar que no haya habido que lamentar apenas incidencias graves. Sólo las retenciones en ciertas vías de salida en la hora previa al inicio del fenómeno pusieron la nota de nervios a los ciudadanos llamados por el eclipse. Los navarros actuaron pues con responsabilidad, siguieron los muchos consejos aportados, y se calzaron las gafas de protección para poder disfrutar de la especial danza que este miércoles bailaron la luna y el sol.
Mucho se había escrito sobre este día con dos noches y, pese a ello, fue sorprendente comprobar cómo la luz desaparecía por momentos dejando a los espectadores en una penumbra mayor de la esperada. Luces eléctricas, tonos sepia y un minuto entero para ver un mundo totalmente diferente en el que las farolas no sabían si encenderse o apagarse.
En tiempos en los que la mercadotecnia y el capitalismo salvaje lo monetizan todo y tratan de convertir cada evento en las ahora mal llamadas experiencias, de pago, por supuesto, el eclipse total regaló a los navarros una tarde en familia en la que sólo se precisó para disfrutarla de agua, gafas, sombra y buena compañía. La que permitirá recordar en el futuro cómo se vivió el gran eclipse del 12 de agosto de 2026.