Eclipse
Una noche de 86 segundos en Fitero
Casi 1.400 personas se reunieron en el campo de fútbol de uno de los municipios donde más duraba el eclipse, a pesar de las altas temperaturas marcadas en los termómetros


Publicado el 13/08/2026 a las 05:00
Desde las cinco de la tarde, el campo de fútbol de Fitero ‘El Olmillo’, uno de los puntos habilitados como lugar de observación del eclipse solar por el Gobierno de Navarra, se iba llenando poco a poco. Y era uno de los puntos con más atractivos, ya que se prolongó durante 86 segundos, sólo uno menos que en Monteagudo, el municipio donde más duró.
Los asistentes, 1.353 en total, más tempraneros cogían sitio huyendo, sobre todo, del tórrido sol. Pese a los 37 grados que marcaban los termómetros, los espectadores del eclipse en la localidad navarra esperaban con ganas el momento en el que la Luna alcanzase al Sol. Para ello, con gorras, gafas de sol y mucha agua, combatían el asfixiante calor bajo la sombra de las carpas, puestas en una de las bandas del campo, o bajo el techo que acoge a las gradas.
Para amenizar la espera, a través de unos altavoces, una música animada generaba ambiente entre los asistentes que, entre conversaciones, juegos de cartas o lectura de libros, pasaban el rato. Una de ellas, sentada en la grada junto a sus hijos, tejía una pequeña manta con lana rosa. “Es para amenizar el momento”, comentaba una vecina de Sangüesa.
También, en una de las carpas colocadas en el campo de fútbol de hierba natural, Clara, Javier y Nuria Pinto, tres hermanos de Pamplona, llevaban desde las cuatro de la tarde guardando sitio. “Nos hemos traído un montón de juegos de mesa para pasar el rato”, explicaba Clara. “El Uno, la baraja española, el Sushi ya...”, decía. Pero Clara y Nuria, junto a su madre, no hubieran estado allí si no fuese por su hermano menor, Javier: “Yo fui el primero en enterarme del eclipse y he arrastrado a todo el mundo a verlo”, comentaba el pequeño con una sonrisa de oreja a oreja mientras juega a las cartas.
Las hermanas Inma y Maite llevaban esperando casi dos horas para ver el eclipse. Ellas, a las once de la mañana, habían cogido el autobús desde Pamplona y, tras visitar un poco la localidad, colocaron sus sillas bajo la sombra de las gradas del campo de fútbol. “Estamos combatiendo el calor como podemos. Con abanicos y mucha agua”, comentaba Inma. Ambas, para pasar el rato como otros, optaron por leer. “Estamos leyendo libros, de los de papel. De esos que ahora casi no se ven”, decía Maite entre risas.
Otros, sin embargo, eran de algo más lejos. “Somos de Irún, de Guipúzcoa, y hemos venido aquí a Fitero a ver el eclipse”, decía Ignacio Díez Vergara que, junto a su familia, había acudido a la localidad para pasar unos días de vacaciones. “Sabíamos que iba a haber mucha demanda en general para ver el eclipse y entonces buscamos algún pueblo que tuviera encanto”, comentaba el joven de 25 años. “Nos estamos quedando en el balneario”, añadía. Pero la idea del viaje fue de su madre, quien hizo la gestión para reservar las entradas.
A las seis y veinte de la tarde, junto a una batucada contratada por el Ayuntamiento, subían hacia el campo de fútbol los más rezagados. “Nosotras llevamos aquí media hora o así”, decían Cristina y Mamen, unas de las pocas vecinas de la localidad ribera. “Hemos apurado todo lo que hemos podido”, añadían ambas que, por las altas temperaturas, decidieron subir más tarde.
En círculo y sentados en toallas, Nekane Arraiza, junto con su grupo de amigos, pusieron su propio campamento en un gran espacio del campo de fútbol.
LA ELECCIÓN DE FITERO
Ellos eligieron Fitero de rebote: “Por un amigo que conocía a alguien que iba a venir y dijimos “por qué no”. A Arraiza, vecina de Pamplona, no le importaba dónde verlo. “Nos daba igual Fitero que otro sitio. Queríamos que se viera bien”, explicaba. Ella, junto a su cuadrilla, tras tomar algo en el pueblo, subieron al recinto a las seis y media de la tarde. “Nos hemos aposentado y ahora estamos esperando a ver el eclipse”, comentaba mientras saca una gran lata de aceitunas para merendar.
Otro gran grupo que repetía el mismo patrón era la cuadrilla de amigas de Irene Fuente González. Aunque sus amigas fuesen de diferentes ciudades de España, ella vive en Pamplona. “Hemos venido a Fitero porque era el punto de Navarra donde más duraba”, explicaba la joven de 26 años. “Nada más llegar, hemos ido directas a comprar algo de beber y a coger sitio porque se nos ha hecho un poco complicada la carretera”, comentaba entre risas Fuente.
Aitor Barcena Asiain, vecino de Pamplona de 31 años, también escogió Fitero como punto de observación del eclipse porque “dentro de donde vivimos es donde mejor se va a ver” explicaba el joven. “Teniendo aquí el balneario al lado hemos venido tres días”, subrayaba Bárcena que, con motivo del acontecimiento, él y su familia pasaron uno días de vacaciones por la zona. Sin embargo, la excursión ya casi la había dado por finalizada. “Mañana nos volvemos a Pamplona”, decía.
DESPUÉS DEL ECLIPSE
“Ha estado muy bien. Ha sido una experiencia muy buena”, decía Begoña Íñigo minutos después de que la Luna hubiera alcanzado el Sol. “Nos han dirigido muy bien, porque nos han dicho cuándo podíamos quitarnos las gafas y así poder ver la corona de brillante”, contaba emocionada. “La verdad es que muy, muy bien. Repetiría otra vez sin dudar”, confesaba.
Delia Fernández y Soco Aldaz, vecinas de Zizur Mayor, cogieron el bus a las once de la mañana y, tras un intrigante viaje de no saber qué iba a pasar, se quedaron muy satisfechas. “Hemos dicho, bueno, pues vamos a ver qué es lo que hay”, explicaba. “Hemos acabado maravilladas”, comentaban Aldaz y Fernández. “Ha sido increíble. Nos ha encantado”, añadían.
“Ha sido muy emotivo. Ha sido muy emocionante vivirlo”, insistía Valentina Navascués, vecina de Cintruénigo, que lo pudo ver junto a sus amigos. “Yo miraba a mis amigos y decía: “Lo voy a recordar siempre porque lo he vivido con vosotros”. Para ella lo de ayer significó una unión de amistad. “Ha sido un poco más allá de lo astronómico”, cuenta
Música para animar el ambiente en Fitero
Además de los grandes altavoces que amenizaban con música animada el campo de fútbol de Fitero, a las seis y veinte de la tarde una batucada llegaba pisando fuerte y llenaba de buen ambiente todo el recinto. La agrupación fue contratada “para animar a la gente a subir al campo de fútbol y que no lo hagan a última hora” comentaba el alcalde de Fitero, Miguel Aguirre. Tras el eclipse, un concierto que estaba programado para las nueve y media de la noche comenzó un poco antes, ya que, de lo contrario, “iba a ser muy tarde”, comentaba el vocalista de la banda. Frente al escenario, una familia con hijos pequeños bailaba y disfrutaba del buen ambiente. A las once de la noche, en las Piscinas Municipales, hubo también un DJ del que disfrutaron los más jóvenes. Además, como excepción con motivo de la jornada, se amplió el horario de baño hasta la una de la madrugada.