Fenómeno
El eclipse templó un día tórrido en Tafalla
A las 20.28 horas llegó la totalidad entre aplausos y vítores de unos asistentes embobados con el espectáculo que tenían frente a sus ojos


Publicado el 13/08/2026 a las 05:00
La explanada junto a las piscinas de Tafalla presentaba este miércoles una estampa curiosa: cientos de sombrillas clavadas, toallas, sillas de playa y miles de personas, 4.000 en concreto, sentadas esperando a que llegasen las 20.28 horas, cuando el eclipse fue total en la localidad durante 45 segundos.
Cerca de las 19.00 horas el acceso al recinto el un continuo ajetreo de personas entrando y saliendo del recinto habilitado, con largas colas de gente esperando a que les leyesen la entrada. Sin embargo, todo iba rodado “gracias a todo el personal voluntario”, decía Xabier Alcuaz Andueza, alcalde de Tafalla. Sin embargo, esto no fue tarea fácil, pues tuvieron que organizar este evento a la vez que las fiestas patronales, que comienzan mañana. “Lo hemos organizado con mucho cariño pero ha sido bastante trabajo”, comentaba. Sobre el día del eclipse, Alcuaz admitió que fue un día largo pero reconfortante: “Desde primera hora de la mañana hemos estado cercando todo con as vallas, organizando el aparcamiento y asegurándonos de que estuviera todo bien y que podamos disfrutar de esta experiencia única”.
Preparadas para disfrutar de la experiencia se encontraba el grupo de amigas formado por Lorena Aguirre, Sandra Domínguez, Maider Rodríguez e Irati Navarro, sentadas en círculo y con dos neveras para mantener la bebida fría. Ellas no habían comprado entrada para el punto, pero no les importaba, pues desde los alrededores también lo iban a poder ver. “Al final es mirar al cielo y nos importa más poder vivirlo juntas”, decía Aguirre. “Es algo que vamos a recordar toda la vida porque hemos estado todas”, completaba Navarro.
Por el contrario, quienes sí habían comprado entradas para el punto fueron la familia pamplonesa Alonso Gil, formada por Martín Alonso, su mujer, Jaione Gil, y sus dos hijos, Lucas y Aimar. “Estamos un poco nerviosos, pero sabemos que es algo único y que nos apetecía vivir en familia”, explicaba Alonso.
ÚNICO E INCREÍBLE
Sobre las 19.30 horas se empezó a hacer el silencio en Tafalla, pues comenzó el eclipse. Primero de forma parcial, con la luna poco a poco tapando al sol, haciendo que las temperaturas fuesen bajando y que fuese oscureciendo. A las 20.28 horas llegó la totalidad entre aplausos y vítores de unos asistentes embobados con el espectáculo que tenían frente a sus ojos. Locales y visitantes han disfrutado de un momento irrepetible.
Aunque el momento de totalidad ha sido corto comparado con otros puntos de la localidad, 45 segundos, ha sido suficiente para dejar un recuerdo imborrable y muy difícil de definir: “Ha sido muy especial, no tengo palabras. Solo sé que lo recordaré siempre”, decía Maite Díaz, de Barañáin.
Como ella, Ignacio Monesma y María Subías, una pareja de Huesca, también describieron el fenómeno como “un espectáculo increíble”. “Habíamos oído hablar mucho del eclipse y teníamos expectativas, pero cuando lo ves en realidad emociona más de lo que esperaba, sobre todo cuando ha salido la corona”, añadía Monesma. La pareja estaba de vacaciones en el Pirineo, y decidieron bajar a Tafalla para no perderse el fenómeno. “Nosotros no cogimos las vacaciones pensando en el eclipse. Si hubiésemos estado en Huesca lo habríamos visto des de allí”, decía Subías.
ALGUNAS INCIDENCIAS
Las altas temperaturas provocaron que el punto sanitario de la Cruz Roja tuviese que intervenir hasta en seis ocasiones, con dos terminando en traslados al centro de salud de la localidad: un niño de 5 años, A. C., por un golpe de calor y un hombre, A. M. C., trasladado por un dolor en el estómago muy fuerte.
Magia en Olite y Ujué
Ujué y Olite son dos pueblos que de normal ya destacan por su encanto medieval. Sin embargo, ayer lo hicieron por una razón extra: eran dos de las localidades en las que el eclipse iba a poder verse en su fase de totalidad. En Ujué iba a ser total durante 86 segundos y, en Olite, 45, convirtiendo ambos lugares en sitios mágicos en los que poder observar el fenómeno.
Muchos franceses eligieron Ujué como lugar para ver el eclipse, en especial los alrededores de El Castillazo. Uno de ellos era Adrian Lopez-Rudian, nacido en Madrid, pero habitante de Toulouse desde pequeño, que estaba preparado con dos cámaras para no perder detalle del fenómeno: “Una de las cámaras la voy a usar para un time-lapse y la otra para hacer fotos cuando esté en la totalidad”. Él llegó a la localidad por casualidad, pues su plan inicial era verlo desde las Bardenas Reales. “Quería verlo desde el parque, pero vi que estaba prohibido y al mirar sitios por alrededor encontré este y me pareció muy buen sitio”. Lopez-Rudian fue acompañado de sus padres, a los que recogió en Baiona, y de su hija Luna. “No tuve la suerte de ver el que hubo en Francia hace unos años, así que no podía perderme este”, decía.
Como Lopez-Rudian, los vecinos de Pamplona Raquel Bueno y Joseba Gutiérrez también eligieron Ujué, pero otro punto: la explanada frente al cementerio, que pensaban que iba a ser más cómoda: “No va a haber peligro de que nos tapemos los unos a los otros, como en el mirador de El Castillazo”, decía Gutiérrez, que además añadió que tenía muchas expectativas: “Espero que el día que me he cogido de fiesta valga la pena”, exclamaba entre risas.
Por su parte, en Olite, eran muchas las familias que esperaban en las terrazas de los bares a que se hiciese la hora. Una de ellas era la familia pamplonesa Ochoa Fernández, Mateo García, su mujer, Irene Fernández, y sus dos hijas María y Carlota. “Hemos convertido del eclipse un día en familia, y hemos visitado el Palacio Real también”.