Opinión
La economía navarra se aletarga y entre todos debemos reactivarla

Publicado el 10/08/2026 a las 05:00
En la Cámara de Comercio de Navarra analizamos de forma permanente la evolución de nuestra economía con un objetivo claro: anticiparnos a los riesgos, identificar las debilidades y proponer medidas que permitan fortalecer la competitividad de nuestras empresas en un contexto internacional cada vez más incierto y exigente.
Los últimos indicadores muestran una realidad que no podemos ignorar. La economía navarra está perdiendo dinamismo y su capacidad de crecimiento se debilita de forma progresiva. El PIB de Navarra volvió a crecer en 2025 por debajo de la media nacional, una tendencia que se viene repitiendo en los últimos años y que refleja, en gran medida, la menor fortaleza de nuestro principal motor económico: la industria.
Mientras la economía española encuentra un importante impulso en el sector servicios, favorecido por el dinamismo del turismo y el consumo, Navarra acusa el menor ritmo de crecimiento de su tejido industrial, que año tras año pierde peso, competitividad y capacidad de generar valor añadido. Esta diferencia estructural explica buena parte de la brecha de crecimiento que hoy observamos.
El crecimiento del primer trimestre de Navarra se fundamenta en la fortaleza del consumo de los hogares y el aumento del gasto público como consecuencia de la utilización de los fondos Next Generation. Por el contrario, la construcción está débil, visados de obra nueva… la inversión de capital fijo cae en el 2025 y su aportación al crecimiento ha sido negativa. Lo mismo sucede con las exportaciones, otro importante componente de la demanda agregada, que llevan reduciéndose desde 2022.
Los fundamentos del crecimiento de Navarra están mostrando una debilidad sostenida y relevante. Los riesgos de continuar por este camino son notables. Un riesgo importante subyace en el impacto de un cambio de expectativas de las familias frente a la situación actual. Los indicadores de confianza indican la resistencia del consumo de los hogares que han mantenido su gasto frente a la pérdida de poder adquisitivo generada por el repunte de la inflación y el tratamiento fiscal de la renta disponible. Pero si persiste la incertidumbre geopolítica y crecen los precios, las expectativas de las familias podrían variar y la demanda de los consumidores reducirse de forma notable arrastrando a la producción.
Las empresas que se enfrentan a un panorama de incertidumbre notable siguen mostrando una desconfianza grande en el futuro. No visualizan un entorno predecible y positivo sino lleno de amenazas y turbulencias. La inversión ha tenido un mal comportamiento, continúa deteriorándose y una previsible elevación de los tipos de interés harán todavía más complicada la financiación del crecimiento empresarial y de la economía. Los empresarios observan el futuro con desconfianza y retrasan sus decisiones de aumento de capacidad productiva y renovación de equipos y activos. Tampoco los mercados internacionales se muestran robustos y las exportaciones de una economía abierta, como la navarra, se han resentido.
El diagnóstico es claro y el panorama de la economía navarra es complejo y preocupante. Sólo el comportamiento de las familias soporta la demanda que mantiene la producción de bienes y servicios y el empleo, pero las expectativas de los consumidores pueden cambiar rápidamente si la inflación repunta, y entonces el escenario será mucho más adverso. Hay que actuar con rapidez y contundencia porque los indicadores de coyuntura de nuestra economía envían señales de alerta y preocupación. La economía pierde impulso y la creación de empleo y su calidad se debilita.
Como he dicho en otras ocasiones, más que las dificultades y los signos de alerta que detectamos, el principal problema de la economía navarra es la perspectiva de futuro y la sensación de que no estamos haciendo las cosas correctamente. Estamos perdiendo ambición y capacidad para construir un futuro sólido. Navarra sigue contando con una base de empresas, conocimiento, profesionales y empresarios de gran valor, pero lamentablemente no se está apostando de manera decidida por el futuro y la transformación de nuestra economía.
Debemos aprovechar mejor nuestro régimen fiscal como una verdadera herramienta para atraer inversión, talento y nuevos proyectos empresariales. Es imprescindible acelerar las infraestructuras que siguen pendientes, mejorar nuestras conexiones con el exterior, facilitar el acceso a la vivienda y apostar decididamente por la transformación industrial, la innovación y el crecimiento empresarial. En definitiva, debemos crear un entorno que favorezca la inversión que refuerce la confianza de quienes generan actividad económica y empleo.
Navarra ha demostrado en numerosas ocasiones su capacidad para afrontar los desafíos y salir fortalecida. También puede hacerlo ahora. Tenemos los recursos, el talento y las herramientas necesarias para recuperar el dinamismo de nuestra economía. Reactivar Navarra no es únicamente un reto económico; es una responsabilidad compartida y una oportunidad para asegurar el bienestar y la prosperidad de las próximas generaciones.
Javier Taberna Jiménez. Presidente de la Cámara Oficial de Comercio, Industria y Servicios de Navarra