Opinión

Respuesta firme ante una situación excepcional

El presidente Sánchez calificó la llegada masiva de inmigrantes a Ceuta como “una violación de la integridad de España”. Toca pasar de las palabras a los hechos para recuperar el control

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Editorial DN

Publicado el 01/08/2026 a las 05:00

Pedro Sánchez se presentó en Ceuta ante la grave crisis migratoria, y sabedor de que los ojos críticos de los socios de la UE están puestos sobre la reacción de nuestro país, para calificar la llegada de manera irregular de más de 50.000 inmigrantes a la ciudad autónoma como “un ataque, una violación de la integridad territorial de España”. El líder del Ejecutivo aseguró que el Gobierno utilizará todos los resortes y recursos del Estado para garantizar la seguridad de los ceutíes y la convivencia en la ciudad. No puede ser de otra manera. Respecto a las causas del estallido migratorio, Sánchez las situó en la lectura interesada que las execrables mafias que trafican con seres humanos habrían hecho de la sentencia del Supremo que impide devoluciones en caliente de las personas que lleguen a nado a territorio español al considerar que no existe frontera física como sí la hay en el caso de la terrestre. 

Más allá de que la resolución del Supremo sea más o menos controvertida, si la solución pasaba, como anunció ayer Sánchez, por desplegar unas boyas en el mar que permitan visualizar la frontera entre España y Marruecos y dar así cumplimiento a la sentencia, es más que evidente que el reflejo llega tarde. Si las mafias vieron el “agujero”, la Administración debió verlo igual. Los avisos de lo que podía pasar estaban dados. Y si hay que analizar, como dice Sánchez, alguna modificación legal, en referencia a la Ley de Extranjería, hágase más pronto que tarde. El presidente, como ya hiciera el Gobierno, no quiso responsabilizar a Marruecos de lo ocurrido y destacó su colaboración, y agradeció a sus autoridades la voluntad para que se produzcan cuanto antes las repatriaciones que finalmente sean necesarias habida cuenta de los regresos que ya se habrían producido. Que la solución fronteriza sin Marruecos es inviable es cierto, pero no lo es menos que cuesta mucho creer que miles de personas hubieran salido del país sin que las autoridades pudieran evitarlo en origen. Los antecedentes del país vecino invitan a la sospecha fundada. Las muertes en el mar que hay que lamentar son la cara más trágica de una crisis migratoria que exige firmeza y eficiencia en su resolución para tratar de evitar que episodios así se reproduzcan .

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