Editorial
La guerra sube las pensiones
La inflación por los efectos del conflicto de Irán y los nuevos pensionistas tensionan más un sistema de la Seguridad Social ya muy sobrecargado

Publicado el 13/05/2026 a las 05:00
La Seguridad Social soportará el próximo año los efectos retroactivos del actual conflicto de Irán, que, en el mejor de los escenarios de un final inminente, empujará la inflación por encima del 3% repercutiendo de manera automática en la revalorización de las pensiones. Aunque la guerra finalizara este mismo mes, las estimaciones más optimistas calculan que el año terminará con un IPC al alza porque el incremento de la cadena de valor provocada por la subida de gas y petróleo, por el bloqueo del estrecho de Ormuz, está afectando en el precio de los alimentos, la luz y el transporte, elementos esenciales de la inflación.
Las pensiones subirán, termine cuando termine el conflicto, más de un 3% desde enero, tres décimas más que este año, y experimentarán la mayor revalorización desde 2024, cuando se incrementaron un 3,8% para que los más de diez millones de jubilados mantengan su actual poder adquisitivo. Como consecuencia directa, se elevará la factura de las prestaciones de jubilación en torno a unos 2.000 millones de euros recargando el gasto de la Seguridad Social, que ya soporta un sobrecoste de 24.000 millones, por las jubilaciones de la generación de trabajadores más numerosa que comienza este año a licenciarse.
La AIRef ya viene alertando de que cada punto de inflación adicional sube el gasto en pensiones y sueldos de los funcionarios en cientos de millones, lo que amenaza con desbordar el nivel de gasto del 14% del PIB en que el Gobierno pretende contenerlo. La Seguridad Social mantiene un patrimonio neto negativo por encima de los 106.000 millones que se incrementa cada año y es financiado a través de préstamos del Estado.
El Tribunal de Cuentas detectó en su último informe que ante la falta de liquidez y la ausencia de Presupuestos Generales, el Gobierno recurrió a fondos del programa europeo de ayudas y préstamos Next Generation para asumir gastos correspondientes a las pensiones. El sistema de la Seguridad Social soporta un alto nivel de tensión que con los efectos inflacionistas y el incremento de nuevos beneficiarios puede estar llegando a niveles comprometidos.