Opinión

"Si los agentes mueren, es un accidente; si los narcos embisten una patrullera, es mala suerte; si el Estrecho se convierte en un pasillo del crimen organizado, es casi meteorología"

thumb

Chapu Apaolaza

Publicado el 12/05/2026 a las 18:12

Dice Juanín Rubert que María Jesús Montero no tiene una boca: tiene la portada de un disco de los Rolling Stones. Y por esa misma boca, dislocada de sí misma y relamiéndose, soltó en el debate electoral previo a las andaluzas que la muerte de dos guardias civiles en Huelva, persiguiendo a narcotraficantes, había sido un “accidente laboral”. Como al que se le cae una viga en la cabeza, mete la mano en una máquina o se resbala con lo fregado.

Para Montero, un accidente laboral sugiere algo inexorable: lo mismo mueren dos guardias civiles en una persecución contra tipos armados que vuelan en lanchas de miles de caballos que alguien hace aquaplaning en la M-40 camino de la oficina. El mero término “accidente” —que levanta ampollas a estas horas entre los andaluces, pueblo mariano y benemérito— alude a esas cosas que no pueden evitarse porque son fruto de la mala suerte o de las fuerzas de la naturaleza. De la gravedad que atrae a los cuerpos hacia la tierra o de las leyes del movimiento por las cuales una masa más grande desplaza a una más pequeña cuando entran en contacto.

Viene a decir que a la gente la matan las leyes de Newton, pero nunca el hecho de que existan narcotraficantes ni, por tanto, la responsabilidad de alguien. Nunca que unos agentes tengan que enfrentarse a tipos armados hasta los dientes en piraguas del Decathlon, sin poder pegar un tiro porque las leyes no se lo permiten; y que, si sacan la pistola, Fernando Grande-Marlaska les mete un puro. Marlaska, que, como el Gobierno en general, se ha puesto tantas veces del lado de los delincuentes que hay gente ya se pregunta de qué lado está.

Porque aquí nunca falla el relato. Si los agentes mueren, es un accidente; si los narcos embisten una patrullera, es mala suerte; si el Estrecho se convierte en un pasillo del crimen organizado, es casi meteorología. Como si las lanchas aparecieran solas, movidas por las mareas, y no porque durante años se haya desarmado moral y materialmente a quienes tienen que combatirlas.

Continuar

Gracias por elegir Diario de Navarra

Parece que en el navegador.

Con el fin de fomentar un periodismo de calidad e independiente, para poder seguir disfrutando del mejor contenido y asegurar que la página funciona correctamente.

Si quieres ver reducido el impacto de la publicidad puedes suscribirte a la edición digital con acceso a todas las ventajas exclusivas de los suscriptores.

Suscríbete ahora