Editorial

Nuevas tendencias en la vocación sanitaria

La falta de tirón de la especialidad de medicina familiar entre la nueva hornada de los MIR compromete el necesario refuerzo en la primera línea de la salud pública

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Editorial DN

Publicado el 06/05/2026 a las 05:00

El trabajo como médico de familia, una labor esencial para desatascar la sanidad pública y garantizar la calidad de un servicio integral, sigue sin interesar a los miles de jóvenes que eligen desde el lunes la especialidad de su formación, antesala de la que puede ser su vida laboral. 

La atención primaria constituye la plaza más ofertada a la nueva hornada de los Médicos Internos Residentes (MIR) en el conjunto de España -2.544 de las 9.278 que se adjudicarán por orden de nota-. Sin embargo, el escaso tirón registrado en el arranque del proceso -apenas siete se decantaron por ella entre los primeros 700 médicos- puede considerarse un mal síntoma para el sistema de salud por la pérdida de vocación que implica este revelador desequilibrio. 

Resulta comprensible que los MIR elijan por mayoría especialidades aparentemente más cómodas para conciliar, prestigiosas para su currículum e, incluso, mejor pagadas como Dermatología o Cirugía Plástica, que no exigen un régimen de guardias presenciales en los hospitales y ofrecen facilidades para compaginarlas con el ejercicio privado de la profesión. Pero dejar vacantes las plazas de medicina familiar, con todo lo que eso implica, compromete el relevo y el necesario refuerzo en esa primera línea de la sanidad pública. Y esa tendencia que se acentúa año a año es un drama en el contexto actual de absoluta falta de profesionales en ese campo. 

La atención generalista es fundamental para el paciente por su cercanía y trato personalizado, pese al aumento de la asistencia a distancia a raíz de la pandemia. Pero no sólo por eso. Un diagnóstico certero en el ambulatorio evita en muchos casos tener que recurrir a otros recursos asistenciales de mayor gasto público. 

La función del médico de cabecera es determinante para poder descongestionar el resto de especialidades y, con ellas, las colapsadas listas de espera. La vocación es un plus en profesiones esenciales como la sanidad y la docencia, y más si cabe en la red pública. Pero también hay que hacer más atractiva para los MIR la medicina familiar, un reto posible si se invierte más y mejor.

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