Opinión

"El hermano colocado a dedo y sin orquesta; la esposa consultora de fondos públicos; el suegro gestor de saunas… Los secretos familiares, como los fantasmas, no soportan la luz"

thumb

Juan Gracia Armendáriz

Publicado el 19/04/2026 a las 05:00

Es un refrán inglés que cito con frecuencia: “El que en su familia no tiene un tonto, un loco o un borracho es que ha sido engendrado por la luz de un relámpago”. A veces, conviven los tres en la misma familia. Hace unos días, volví a ver en sesión continua “El Padrino”, de Francis Ford Coppola, en cuya primera parte -tan perfecta, tan redonda- ya aparecen el tonto, el loco y el borracho. 

Michael Corleone -el falso tonto, digamos- va transformando su mirada abstraída en una mirada de mineral implacable. Un amigo me asegura que una familia que funciona bien es la mejor empresa que existe. Estoy de acuerdo. Pero, ay, una que funciona mal hace bueno el dicho de mi padre: “La familia es una institución diabólica”. Entre una y otra hay grados, pero en todas prima el valor de la lealtad. 

Por eso comprendo a Sánchez cuando se va con la china en el zapato, precisamente, a China. La diferencia entre una familia normal -aunque no sé muy bien qué significa esto, pero creo que nos entendemos-, y una expuesta al escrutinio público, es obvia. Si todas las familias guardan secretos que terminan fermentando -ay, los secretos familiares-, las que están expuestas al ojo público harían bien en no comportarse como Michael Corleone quien, por el bien de su familia, terminó destruyéndola. 

El hermano colocado a dedo y sin orquesta; la esposa consultora de fondos públicos; el suegro gestor de saunas… Los secretos familiares, como los fantasmas, no soportan la luz, y se apergaminan cuando son sacados del armario y expuestos a la luz. Son vampiros fotosensibles. 

Especialmente los cuñados, o en su lugar el cuñadismo. Ya saben, el que todo lo sabe y se arroga de una autoridad que nadie le ha concedido, y aunque no te guste te dirá cómo debes hacer las cosas y te dará consejos no solicitados. En su película familiar-judicial, Sánchez se escuda con frases huecas y gordas. ¿Son producto de la leal indignación del que ve a su familia frente a un juez? Cabe una duda más que razonable. No sabemos si lo hace por lealtad a los suyos o por propia supervivencia. Yo lo tengo claro.

Continuar

Gracias por elegir Diario de Navarra

Parece que en el navegador.

Con el fin de fomentar un periodismo de calidad e independiente, para poder seguir disfrutando del mejor contenido y asegurar que la página funciona correctamente.

Si quieres ver reducido el impacto de la publicidad puedes suscribirte a la edición digital con acceso a todas las ventajas exclusivas de los suscriptores.

Suscríbete ahora