Editorial
Parchear la crisis de la vivienda
El Gobierno de Pedro Sánchez insiste en poner parches para resolver el problema, pero los ciudadanos exigen soluciones consensuadas y duraderas

Actualizado el 23/01/2026 a las 10:38
La vivienda es desde hace un año el principal problema para los españoles, según el CIS; preocupación que alcanzó cifras récord a inicios de 2026. Los caseros que pusieron su piso en alquiler lograron una rentabilidad anual media del 7,02 % a lo largo de 2025, más de un punto superior que en 2024.
La brecha económica entre propietarios e inquilinos se agranda por momentos: mientras los primeros obtienen rentabilidades crecientes, los arrendatarios destinan cada vez una parte más significativa de su patrimonio a la vivienda.
La semana pasada el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, anunció la aprobación de una nueva batería de medidas para intervenir en el mercado del alquiler. Primero, a fin de frenar el incremento de precios y aumentar la estabilidad de los contratos, anunció la bonificación del 100% del IRPF en sus ganancias para los propietarios que renovasen los contratos de sus inquilinos sin subir el precio del alquiler.
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La medida fue duramente criticada por sus socios de investidura. En el plan del Gobierno también constaba la prohibición del alquiler por habitaciones que, en conjunto, supere el precio de alquiler de la vivienda completa. En este caso, la medida provocó malestar entre los propietarios de ciudades universitarias, caso de Pamplona, que argumentaron que la rentabilidad es un mecanismo compensatorio de los riesgos adicionales que asumen los propietarios en este tipo de alquileres. Por último, el Gobierno propuso regular los alquileres de temporada para acabar con su uso especulativo, particularmente extendido en las grandes ciudades.
Cabe recordar que hace exactamente un año el propio Sánchez anunció un ambicioso paquete de medidas en materia de vivienda -incluyendo la construcción de casas y nuevas exenciones fiscales- que, a día de hoy, sigue sin cumplirse. La conclusión es obvia: no sirven los parches. Y tampoco la intervención del mercado es la solución. El acceso a la vivienda es un problema estructural de nuestro país y debería ser una prioridad para todos los partidos lograr una solución consensuada a un reto que no entiende de ideologías ni de anuncios electoralistas.