Opinión
Un hito geopolítico no exento de riesgos
"El acuerdo entre la Unión Europea y Mercosur constituye una oportunidad comercial única para España al abrir la puerta a un mercado de 720 millones de personas hasta ahora de difícil acceso"

Publicado el 19/01/2026 a las 10:01
Los jefes de gobierno de la UE y Mercosur firmaron el sábado uno de los acuerdos más relevantes de la historia económica reciente. El Mercado Común del Sur fue fundado en 1991 por Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, y posteriormente creció con la incorporación de Venezuela -cuya membresía fue suspendida después- y Bolivia como miembros plenos, así como otros siete ‘Estados asociados’.
El acuerdo con la UE, logrado después de 26 años de negociaciones y acelerado a la vista de la guerra arancelaria de Trump, supone la creación de la mayor zona de libre comercio del mundo, que estará integrada por 31 países que representan la cuarta parte del PIB mundial. No es sólo un pacto comercial: es una decisión geopolítica y estratégica de primer orden.
El acuerdo reivindica un orden multilateral basado en reglas y en el comercio libre. Gracias a la reducción de los aranceles, muchos sectores se verán beneficiados -como el textil, la automoción, la maquinaria, la industria farmacéutica y sector químico-; sectores que encuentran en Europa un terreno agotado y ante los cuales ahora se abre un mercado con 720 millones de consumidores hasta ahora difícilmente franqueable. Se prevé que el 92% de los intercambios comerciales queden libres de aranceles en 15 años, las exportaciones crezcan en un 40% y se creen medio millón de nuevos puestos de trabajo.
Además, Europa podrá acceder a fuentes de materias primas esenciales, que los países de Mercosur poseen en abundancia. Para que las oportunidades alcancen al conjunto del tejido empresarial, será necesario que se impulsen mecanismos eficaces para la internacionalización y se garantice la competencia efectiva.
En este sentido, es preciso tomar en serio las críticas del sector primario; a su juicio, el acuerdo queda expuesto a empresas extranjeras que ahora podrán exportar sin cumplir las mismas exigencias sanitarias, ambientales y de bienestar animal. En todo caso, no cabe duda de que se trata de una oportunidad histórica para la UE y una defensa acertada de los valores europeos frente a un orden mundial en crisis.