Opinión
Venezuela y la arena política española
"Las incógnitas que se ciernen sobre el futuro y la gobernabilidad del país iberoamericano tras la intervención de Trump, también se suman al debate polarizado que sacude a España"

Actualizado el 05/01/2026 a las 11:55
Por si no venía suficientemente cargado de tensión el comienzo del año en lo político, el ataque de Estados Unidos en Venezuela para llevarse a Maduro y a su mujer y las múltiples incógnitas que se ciernen ahora sobre el futuro y la gobernabilidad de aquel país bajo la tutela de Trump, han entrado de lleno en la arena política española. Con el paso de las horas, los partidos del Gobierno y la oposición han ido elevando el tono de sus manifestaciones respecto a la intervención militar del mandatario estadounidense en Venezuela. Ayer, el presidente Pedro Sánchez aprovechó el marco de una carta enviada a la militancia con motivo del nuevo año para condenar de manera rotunda el ataque lanzado por Trump, además de reiterar su defensa del derecho internacional. Algo que no le ha valido en absoluto para aplacar las críticas de Sumar y Podemos.
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Desde la oposición, figuras relevantes del Partido Popular arremetieron contra Sánchez además de rechazar que Delcy Rodríguez, todopoderosa vicepresidenta de Maduro y con la que Trump defiende inicialmente la cooperación a corto plazo bajo amenaza de pagar “un precio muy alto si no hace lo correcto”, y que se proyecta sobre presuntas tramas de corrupción en España, sea quien dirija aquel país. La polarización que desafortunadamente preside el día a día de la política nacional invade cualquiera de los temas de actualidad que se aborden, ya sean patrios o más lejanos, y diluye la posibilidad de consensuar posiciones de Estado entre los dos principales partidos en asuntos de calado. Este es el exasperante panorama de una legislatura que el presidente Sánchez, marcado por los escándalos de su entorno político y familiar, insiste en que llevará hasta su final en 2027, pero que cada día convierte el ambiente político en más irrespirable. A ello hay que sumar que las causas por corrupción que renacen del pasado y las nuevas del presente se proyectarán sobre la vida política del país en este 2026 decisivo, que además afronta tres citas electorales que pueden ir marcando el terreno.