De espaldas a la realidad y al ciudadano
Las evidentes muestras de parálisis en Navarra y los problemas en áreas clave pasan de puntillas en un Debate sobre el Estado de la Comunidad plagado de autocomplacencia

Actualizado el 14/11/2025 a las 11:12
El Debate sobre el Estado de la Comunidad que arrancó en Navarra este jueves siempre deja el mismo poso en forma de interrogante sobre su utilidad, una duda que pivota entre la futilidad de la mayoría de los discursos oídos en la Cámara y la indiferencia con el que lo vive el ciudadano de a pie. Desde que el formato adquirió su carencia anual la cita rezuma tintes de trámite en donde todo suena a relato ya oído.
Si en esta ocasión, tras la eclosión del escándalo de presunta corrupción del Caso Cerdán, cabía la esperanza de ver a un Gobierno de Navarra medido y autoexigente, un ejecutivo que rinde cuentas, reconoce errores y promete medidas de enmienda, pronto quedó cristalino que no iba a ser así. La hora y media larga de discurso de la presidenta Chivite regaló una sucesión de lugares comunes, bombo y autocomplacencia donde hubo espacio para multitud de palabras gruesas hacia la oposición pero cero referencias al elefante en la habitación, ese que fuera el mentor político de los socialistas, y hoy en la cárcel de Soto del Real.
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La idea fuerza que la presidenta quiso fijar ayer en la sala bien podría haber sido entresacada del Manual de resistencia de su líder, Pedro Sánchez. “Pierdan toda esperanza de hacer caer a un Gobierno ejemplo y baluarte de progreso. No me harán caer, no lo van a conseguir”, espetó.
Con su socios en minoría, el Ejecutivo que lidera el PSN alardeó de estabilidad tras su séptimo acuerdo presupuestario alcanzado con EH Bildu, indispensable para mantener a Chivite en el sillón, y recurrió al comodín del legado recibido para encontrar culpables a los males que de verdad asolan a los navarros. Diez años después del último gobierno de UPN, al que endosó todos los problemas, reconoció las dificultades acuciantes el acceso a la vivienda o las insoportables listas de espera en Salud, pero acto seguido sacó pecho proclamando que Navarra es “la comunidad con mayor nivel de vida de España”.
Y precisamente aquí es donde pincha el Ejecutivo foral, pues si algo ha dejado el último año ha sido evidentes muestras de parálisis en áreas clave; en lo referente a la industria, drama de los cierres incluido, en infraestructuras, con un TAV que ni está ni se le espera, huelgas en sanidad y educación o un alarmante aumento de la criminalidad que cualquiera percibe pese a que los partidos de gobierno lo hayan negado prácticamente hasta hoy. Está claro quién gobierna, a quién compete encontrar soluciones y hacia dónde mirarán los navarros cuando exijan explicaciones.