Navarra debe recuperar su atractivo industrial

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Julio Pomés

Actualizado el 14/11/2025 a las 11:12

¡Da mucha pena contemplar el deterioro económico que sufre Navarra! Todas las semanas aparecen en estas páginas algunas noticias del cierre, traslado o reducción de plantilla de alguna empresa. Resulta duro reconocerlo, pero actualmente la Comunidad foral carece de atractivo para la inmensa mayoría de los grandes inversores. Resulta decepcionante que nuestra tierra haya dejado de ser el referente nacional de atraer financiación que fue antaño. Indicaré algunos motivos del creciente desincentivo inversor que padece Navarra. 

El primero es que Navarra ocupa el puesto 14 en el índice de Competitividad Fiscal 2025, dentro de las 19 Comunidades autónomas. En la misma línea está un segundo apunte: el Día de la Liberación Fiscal (fecha en que un ciudadano termina de trabajar para el Estado y comienza a trabajar para sí mismo) que presenta cada año Fundación Civismo es el 18 de agosto. Un tercer dato, desalentador para aquella fábrica que analice su posible radicación en Navarra, es el aumento del absentismo en nuestras plantas industriales. Así, en octubre del presente año alcanzó un 8,1% en el sector metalúrgico y manufacturero, y un 8,3% en el tercer trimestre de 2024.

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Una cuarta mala cifra es que, según la consultora ‘Informa D&B’, Navarra fue en 2024 la segunda Comunidad autónoma de la que más empresas se marcharon, siendo la cifra de 144. Además, en ese año la llegada de compañías a nuestra tierra se frenó un 48% en relación con 2023, lo que aproximadamente supuso una merma de 600 millones de euros de facturación. El último dato es que el pasado mes de octubre Navarra fue la Comunidad autónoma que, en términos porcentuales, menos constituciones de empresas hubo (58) frente a las constituidas en octubre de 2024 (161), dando un percentil negativo del 63,98%. Tampoco favorece la competitividad de nuestras empresas que nuestras comunicaciones ferroviarias, aeroportuarias y por carretera sean muy deficientes, pues las grandes compañías necesitan que sus directivos y especialistas puedan poder desplazarse con facilidad y comodidad a Madrid y otros países.

Por último, el tejido empresarial navarro está constituido en un 99% de pymes, siendo éstas las que generan el 70% del empleo. El inconveniente de disponer de tantas pequeñas y medianas empresas es que sus economías de escala no pueden ser tan eficientes como las de las grandes compañías. El reto de atraer a grandes empresas a Navarra es arduo por el reducido tamaño de nuestra región. De ahí que la estrategia inteligente para la economía foral sea promover que los grandes grupos industriales, que ya están presentes en Navarra, aumenten sus instalaciones ya radicadas en nuestra tierra.

Obviamente, el ciudadano de a pie no puede hacer mucho, porque deben ser nuestros representantes políticos quienes establezcan las correspondientes relaciones institucionales con las multinacionales ya establecidas en Navarra. Se trata de ilusionar a los presidentes de esas corporaciones a que amplíen sus instalaciones y la variedad de los bienes que producen en nuestra tierra. Algo está fallando cuando nos abandonan tantas empresas. ¿Será la poca diplomacia de nuestros políticos con quienes pueden traer riqueza y empleo a nuestra tierra?

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