Europa, sin el brío histórico de antaño
La Unión Europea está condenada a la zozobra en un escenario dominado por líderes internacionales nada inclinados a gobernar con miramientos

Publicado el 13/09/2025 a las 05:00
La conjunción de la invasión rusa de Ucrania, el muy disruptivo segundo mandato de Donald Trump al frente de Estados Unidos y la determinación del Gobierno israelí de Benjamín Netanyahu de establecer un nuevo orden en Oriente Medio sobre el argumento de acabar con Hamás arrasando Gaza sin piedad ha sumergido a la Unión Europea en un terreno cenagoso del que no consigue salir con una posición propia.
Que es tanto como decir una posición compacta de poder que le permita proyectarse en este vértigo internacional como un actor ineludible aferrado a sus valores fundacionales: la apuesta por la democracia y los derechos humanos, la ambición de un amplio bienestar cimentado en el humanismo y el despliegue de una diplomacia articulada sobre el respeto al Derecho Internacional. Hace años que las dinámicas internas vienen forzando las costuras del mejor proyecto comunitario.
Y esa paulatina fragilidad, los delicados equilibrios y la sujeción a protocolos de actuación tasados y previsibles se han convertido en terreno abonado para la zozobra cuando el escenario bascula en torno a líderes de distinta índole nada inclinados a gobernar con miramientos.
¿ERES SUSCRIPTOR? AQUÍ TIENES MÁS INFORMACIÓN SOBRE ESTE TEMA
Amplía la información sobre OPINIÓN en la edición e-paper de Diario de Navarra, disponible a diario para suscriptores de papel y PDF
Los drones rusos sobrevolando Polonia permiten a Putin someter a un test de estrés a la OTAN y, en especial, a los europeos que viven pegados a sus fronteras. La incursión en el espacio aéreo polaco atemoriza a una UE que brega no tanto con los porcentajes que debe alcanzar su refuerzo en defensa, sino, especialmente, con una arraigada cultura política y social reacia al rearme y alérgica a hacerse cargo de su propio escudo ante amenazas exógenas.
Y las disensiones afloradas en el Europarlamento en torno a la medida resolución que avala la propuesta de Ursula von der Leyen de suspender el pacto comercial con Israel, reflejan los escollos para labrar una respuesta cohesionada que denuncie la barbarie del Ejecutivo de Tel Aviv. La herida europea supura por la incapacidad colectiva para hacerse fuerte en las potencialidades y blindar las bondades irrenunciables del proyecto común.