Cartas de los lectores
Agradecimiento a la unidad de neonatología del HUN


Actualizado el 11/09/2025 a las 09:13
La primera vez que entré en la unidad de neonatología del Hospital Universitario de Navarra sentí lo mismo que sentiría una persona que entra en la NASA por primera vez. Era de madrugada, solo hacía unas horas que había dado a luz, y bajaba a conocer a mi bebé, que había sido una gran prematura. Allí las luces estaban bajas, había muchas pantallas y sonaban diferentes pitidos. Fueron unos primeros días de mucho desconcierto.
Las expectativas que como familia teníamos de la llegada de nuestra hija no tuvieron nada que ver con cómo se presentó. La realidad nos dio una bofetada con la mano abierta y aparecimos en este servicio en uno de nuestros momentos más vulnerables. Nadie te prepara para esto. Nadie te dice que existe esta posibilidad. Y nos dejamos llevar. Como quien cae en un río y no es capaz de nadar hacia la orilla. Nos dejamos arrastrar por la corriente, un caudal que no sabes a dónde te está llevando. Te ahogas, y de cuando en cuando sacas la cabeza para coger una bocanada de aire y respirar. Y ahí están ellos, todo un equipo de profesionales que te sostienen.
Un equipo que como profesionales son un diez, pero como personas son un millón. Que han cuidado de nuestra hija, le han salvado la vida y le han acompañado en sus primeros pasos en este mundo. Un equipo que ha sostenido a una madre hundida, desbordada por la situación y el desconcierto. Que ha apoyado a un padre que no ha podido estar presente todo lo que le hubiera gustado. Un equipo que ha acompañado a un hermano mayor que aún no tenía edad para entender la situación. Que le han dado su lugar. Que le han hecho sentir importante en cada visita a su hermana pequeña.
Después de tres meses en los que nuestra hija ha estado ingresada en esta unidad, solo tengo palabras de agradecimiento para cada uno de los profesionales que nos han acompañado y cuidado en este proceso. Que han estado ahí para escucharnos los días buenos y malos. Que nos han abrazado cuando lo hemos necesitado y que han celebrado cada kilo y cada mes de vida de nuestra hija, con coronas, globos y corazones que íbamos pegando en el mural de los primeros hitos de su vida.
Todas estas vivencias, nos las llevamos guardadas en el corazón. No somos conscientes de los profesionales tan increíbles y formados que tenemos en esta unidad. Son luz para las familias que llegamos allí en un momento vulnerable. Y así lo hemos sentido durante todo este tiempo. Desde estas palabras, agradecer y reconocer a cada uno de estos profesionales. Nos consta que compartimos este sentimiento con otras muchas familias que han pasado por la unidad. Gracias, de corazón.
Alicia Goñi Collazo, madre de Valeria.