La ‘rentrée’ judicial de un presidente en apuros
Los desafíos que pondrán contra las cuerdas a Sánchez serán el caso Begoña y el del fiscal general. Vienen curvas y quién sabe si dosieres o qué otras cosas

Publicado el 06/09/2025 a las 05:00
Terminó agosto y empieza un nuevo curso político y judicial. Ahora bien, como la trifulca política no cesa en nuestro país, se debe estar atentos a la rentrée judicial, es decir, a los casos que pueden poner en apuros (algo difícil) al presidente Sánchez. No obstante, en el ámbito judicial los tiempos suelen estar pautados y antes de la apertura del año judicial se mueve poco papel, como se dice en argot. Al menos, así funcionan los órganos colegiados; en los unipersonales, aunque ahora integrados en secciones, la cosa cambia.
El presidente Sánchez se enfrenta en pocos días a un órgano unipersonal, el juez Peinado, que se interpone entre sus intereses y los de su esposa, Begoña Gómez, sabiendo que su suerte va ligada a los asuntos de la Complutense (másteres y apropiación de software) y demás martingalas. Hace pocos días, el matrimonio era portada del Financial Times, con el pie de foto de que la mujer de Sánchez era imputada por malversación. Seguramente se les indigestó el desayuno en La Mareta (Lanzarote).
La contraofensiva para neutralizar al juez Peinado no cesa, y habrá que ver quién puede más: si la Justicia o el Gobierno con toda su artillería de defensa. Aquella que algunos llamaban la Brigada Aranzadi. El sistema de recursos apurado al máximo juega a favor de Begoña Gómez. No menores son los desvelos por si el fiscal general del Estado se sienta en el banquillo. Muchos esperaban que no ocupase mesa presidencial junto al rey y la presidenta del Tribunal Supremo, Isabel Perelló, en la apertura del año judicial, pero de momento sigue.
Algo han mejorado las cosas en el seno del CGPJ desde la renuncia de Carlos Lesmes y la interinidad del vocal Vicente Guilarte, pero la bipolaridad sigue distinguiendo a los unos y a los otros. Nadie quiere perder, aunque de momento han confirmado a los presidentes de la Sala Segunda y de la Tercera. Parece mentira lo que la militancia política ciega la cordura. Cinco meses para confirmarlos, cuando tanto Martínez Arrieta (Penal) como Pablo Lucas (Contencioso-administrativo) tienen 70 años y les quedan dos de mandato. Luego, seguro, se pasará factura exigiendo el do ut des por los que hoy les han votado. Tener dichas presidencias en manos amigas es importante para el Gobierno, de ahí la batalla por las presidencias citadas.
Mirando un poco mas allá de la plaza de las Salesas, el presidente del TC, Conde Pumpido, al que gusta arrastrar la toga por bien de la política, ha remitido al presidente del Senado la comunicación para la renovación de los magistrados elegidos por el turno del Senado, pues si bien los candidatos deben ser a su vez ser propuestos por los parlamentos autonómicos, el cocido se condimenta en Madrid entre los dos grandes partidos por necesidad del quorum exigible para la elección en el Senado.
Si al Gobierno le interesa que Conde Pumpido y la señora Balaguer sigan hasta que resuelvan todo lo que haya que resolver, se bloqueará la renovación. En caso contrario, el orden de los factores tampoco alterará la mayoría afín al Gobierno. Ya hay porras sobre quien será el sucesor del ex fiscal general con Zapatero, que saldrá de las filas llamadas progresistas. Incluso los recursos de amparo para excarcelar al ex hombre de confianza de Sánchez, Santos Cerdán, de su retiro en la cárcel de Soto del Real, pueden justificar que el statu quo del TC se mantenga inalterado hasta que el todopoderoso Sánchez ordene.
Los líderes populistas, y Sánchez es uno de ellos, buscan el enfrentamiento para salir reforzados del trance. Véase a Trump tratando de apoderarse de la Reserva Federal o, en nuestro caso, de colonizar las instituciones. Los desafíos que pondrán contra las cuerdas a Sánchez serán el caso Begoña y el del fiscal general (para seguir ordenando en la fiscalía), para lo que los interesados debieran agarrarse bien, pues vienen curvas y quién sabe si dosieres, o Dios sabe qué otras cosas.
Manuel Pulido Quecedo es abogado y doctor en Derecho.