Carta de los lectores
Corella tiene potencial, aunque está en caída libre


Actualizado el 05/09/2025 a las 23:33
Hace tiempo que vengo escribiendo acerca de la vertiginosa decadencia de la ciudad de Corella. Muchos vecinos se reían y, dada mi condición de discapacitado, murmuraban a mis espaldas: “Déjalo, así se entretiene; tiene demasiado tiempo libre para buscar pleitos”. Bueno, quizá tengan razón o simplemente puede que mi carácter sea el del clásico tocanarices, perdón por la expresión, pero en cualquier caso tengo el suficiente criterio para reafirmar que, efectivamente, la situación que actualmente está aconteciendo en Corella es muy triste y a uno se le encoge el alma, francamente.
La ciudad sigue estando sucia, descuidada y deprimente, con la gran mayoría de los negocios cerrados o en traspaso. El sector de la hostelería se ve particularmente afectado, con el centro de la ciudad pareciendo un autentico desierto durante los días laborables.
Por otra parte, y pensándolo bien, ¿quién va a venir a Corella y a qué demonios? Para empezar, no hay hoteles, solo uno en el polígono industrial que, para colmo, se vende o se traspasa. ¿El famoso barroco? Mejor no pasar cerca de las casas que quedan en pie por si te cae la fachada encima. Es lamentable el estado en el que se encuentra. ¿Bodegas para visitar? Más de lo mismo, solo había una con cierta solera y se vendió a un particular.
Qué nos queda, ¿comer bien? Es casi misión imposible, la oferta es muy, muy limitada; de platos combinados y bocadillos, un poco más, aunque también se van cerrando. Por tanto, como no vengan con el táper, no sé que van a comer. Solo resisten dos o tres restauradores de toda la vida y están sufriendo lo indecible por subsistir y mantener el negocio. De acuerdo que han cambiado los hábitos desde la pandemia y que todo está carísimo. Encima, para más inri, el sector servicios esta herido de muerte, y encontrar profesionales de la hostelería, por poner un ejemplo, es misión imposible.
Las subvenciones para rehabilitar el barroco, como Príncipe de Viana, tampoco ayudan en absoluto, y poner de acuerdo a los propietarios de los inmuebles para tomar decisiones es tarea muy complicada.
Pero, bueno, a pesar de tanto punto negativo, lo primero que tiene que hacer un pueblo o una ciudad es quererse a sí misma, estar limpia, bella, atractiva, con zonas verdes, con actividades y centros para los más jóvenes, fomentar la naturaleza, el deporte, la cultura y reforzar los lazos familiares. Debemos apoyar y estimular el comercio local a través de campañas publicitarias, atracciones turísticas, precios competitivos y la promoción de productos locales. Esto es crucial, pero requiere cooperación en la gestión de precios de alquiler y depósitos.
Entre las responsabilidades del Gobierno local está el deber de mediar, planificar y desarrollar espacios para atraer industria ofreciendo garantías, buenas infraestructuras, mano de obra cualificada y, potencialmente, ofrecer terrenos gratuitos. También deben mantener una ciudad limpia y segura, con servicios e instalaciones óptimas para el entretenimiento, desde los más peques hasta nuestros abuelos, durante todo el año.
La ciudad de Corella posee materias primas, historia, encanto, arquitectura barroca, buenas conexiones de transporte, naturaleza y excelentes instalaciones. Sin embargo, carece de amor propio y unidad, además de que cuenta con una población que actúa de manera individual, lo que lleva a un continuo declive. Tiene potencial, pero necesita un esfuerzo colectivo, amor propio y llevar a cabo acciones estratégicas por parte de sus de sus residentes y del gobierno para revertir su caída libre.