Chupinazo para Gaza

thumb

Jose Murugarren

Publicado el 01/07/2025 a las 05:00

La esperanza de una vida digna es un deseo revolucionario en Gaza. La esperanza es una expectativa que promete atender las necesidades primeras. En Gaza sin embargo una reclamación de lo imprescindible puede ser considerada una rebelión. Pedir comida, asistencia sanitaria o respeto como ser humano es percibido como una maniobra de desestabilización a ojos del gobierno israelí y exigir justicia o denunciar la devastación que sufren los ciudadanos palestinos, una provocación. Son estas probablemente algunas de las razones que fundamentan que la organización “Yala Nafarroa con Palestina” haya cosechado nada menos que 10.000 votos ciudadanos, más de la mitad del total conseguido por los cinco aspirantes que se disputaban el chupinazo de este año. “La solidaridad es la ternura de los pueblos”, dijo la poeta nicaragüense Gioconda Belli y expresarla merece reconocimiento. Cabe interrogarse no obstante, si el chupinazo tiene que ser una plataforma que visibilice las injusticias. Hoy se reconoce la reclamación de libertad en Palestina, mañana quizás la fragilidad de Ucrania frente a Rusia o la terrible situación de los desplazados en la guerra en Sudán después.

¿ERES SUSCRIPTOR? AQUÍ TIENES MÁS INFORMACIÓN SOBRE ESTE TEMA

Amplía la información sobre OPINIÓN en la edición e-paper de Diario de Navarra, disponible a diario para suscriptores de papel y PDF

 ¿Corresponde este papel a los Sanfermines? Para la denuncia hay otros cauces y para destacar a quienes se emplean en la exigencia del respeto a los derechos humanos, otros reconocimientos. Lanzar un cohete el 6 de julio en el balcón noble del Ayuntamiento de Pamplona debería ser una posibilidad para cualquier pamplonés de a pie. ¿Por qué ese empeño en exigir méritos sociales, culturales o políticos a quienes tienen derecho a soñar con subir al balcón desde el que se enciende la fiesta de sus mejores momentos? ¿Por qué no abrir de verdad la posibilidad a todos? Muchos somos los ciudadanos que alguna vez lo hemos imaginado. La fórmula es de sencilla ejecución. Que el Ayuntamiento abra un plazo de tiempo, que se apunten cuantas personas deseen lanzar el cohete y que una mano inocente elija una papeleta con el nombre del seleccionado. Para quemar un cohete no hace falta otro mérito que ser un apasionado de los Sanfermines.

Continuar

Gracias por elegir Diario de Navarra

Parece que en el navegador.

Con el fin de fomentar un periodismo de calidad e independiente, para poder seguir disfrutando del mejor contenido y asegurar que la página funciona correctamente.

Si quieres ver reducido el impacto de la publicidad puedes suscribirte a la edición digital con acceso a todas las ventajas exclusivas de los suscriptores.

Suscríbete ahora