El Rincón

El derrumbe de Cerdán, el poder en la sombra

El seísmo no sólo resquebraja el Gobierno de España, hoy minado por la desconfianza. Afecta de lleno a Navarra

La nueva ministra Elma Saiz, junto a la presidenta María Chivite, Santos Cerdán y Ramón Alzórriz en un acto electoral de la pasada campaña.
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La presidenta María Chivite, la actual ministra Elma Saiz, Santos Cerdán y Ramón Alzórriz, en una imagen de archivo
La nueva ministra Elma Saiz, junto a la presidenta María Chivite, Santos Cerdán y Ramón Alzórriz en un acto electoral de la pasada campaña.

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Miguel Ángel Riezu

Actualizado el 14/06/2025 a las 23:57

El terremoto político sólo ha mostrado su primera gran sacudida. El esperado informe de la UCO, demoledor por exhaustivo y certero, ha revelado una profunda trama corrupta (presunta, sí) en el corazón del PSOE, con el navarro Santos Cerdán al frente. Era tan abrumadores los indicios recogidos por la Guardia Civil que hasta el presidente Pedro Sánchez le pidió a su mano derecha en el partido que le entregara su cabeza política al instante.

El problema es que un Sánchez noqueado no acertó a ir más allá. Pedir perdón no es suficiente. El presidente no puede echarle la culpa a nadie de este escándalo mayúsculo que puede llevarse la Legislatura por delante. Ni a los bulos, ni a la ultraderecha, esos balones fuera que tanto le gustan. La responsabilidad de colocar a Cerdán en un puesto clave es sólo suya. Y es el segundo de sus secretarios de organización que cae por presunta corrupción. ¡El segundo! Sánchez debiera haber asumido su responsabilidad política y dimitido al instante sólo por equivocarse de forma tan estrepitosa eligiendo a sus colaboradores más estrechos. No hay otra.

Los cimientos del poder. El seísmo no sólo resquebraja el Gobierno de España, hoy minado por la desconfianza. Afecta de lleno a Navarra. La presidenta María Chivite no puede despacharlo solo en una rueda de prensa. Abatida, sí. Lógico. Pero Cerdán no es un dirigente cualquiera del partido. No. Es su mentor político. Es el poder en la sombra del PSN desde hace años. No hay mejor evidencia gráfica que la de presidenta Chivite cuando se cuadraba a la llegada de Cerdán a un acto del partido en Pamplona. Mucho más que una broma.

Cerdán es el muñidor en las alturas de los pactos con EH Bildu para llevar a María Chivite al Palacio de Navarra en 2019 rompiendo todas las líneas rojas que hasta entonces mantenía el propio PSN. En los audios de Koldo, Cerdán reconoce que hablaba con Bildu a través de Signal, una aplicación de mensajería cifrada.

Cerdán era el enlace del Gobierno foral con el poder socialista en Madrid y en los ministerios. La persona que debía dar el visto bueno a las decisiones más políticas que unían al Gobierno foral con sus aliados nacionalistas, del PNV a Bildu. “Habla primero con Cerdán”, era una frase repetida en las alturas. Y, además, era un amigo personal de todos los dirigentes del partido, de María Chivite a Ramón Alzórriz o la ministra Elma Saiz. Así que el descubrimiento de que podría formar parte en palabras del Tribunal Supremo, de una “organización criminal” para el cobro de comisiones por obras públicas, supone el estallido de una bomba en los cimientos del poder del PSN.

El conseguidor. Y quedan todavía muchos hilos de los que tirar. El empresario guipuzcoano Antxon Alonso, el “guipu” en los papeles de Koldo, queda retratado por la UCO como un “conseguidor” de obras en Navarra, el punto donde nace la trama. Su pequeña empresa Servinabar se ha hecho popular en el último año por ser adjudicataria junto a Acciona de las obras de Belate tras una tramitación plagada de irregularidades. Pero ahora, lo que sabemos por la UCO es que Belate no es el primer eslabón de la cadena sino acaso el último.

Servinabar aparece en el informe como el epicentro de las relaciones viciadas con el poder. Y con Koldo García y Santos Cerdán en la trastienda económica ya desde 2015. Lo que está claro es que este discreto empresario tenía excelentes conexiones políticas y las puertas abiertas de par en par en el Palacio de Navarra.

Nudos por desenredar. Pero no sólo con los socialistas, ojo. Fue el Gobierno nacionalista de Uxue Barkos quien le adjudicó sus primeras obras públicas en Navarra, dando inicio a una fecunda carrera consolidada luego en la etapa del PSN. En los medios políticos consta también sus excelente relaciones con dirigentes abertzales.

Por supuesto, no se trata de levantar sospechas sobre toda la Administración ni sobre toda la clase política, ni sobre un partido al completo. En absoluto. Generalizar es lo más injusto. Pero, con la herida sangrante a la vista, es imprescindible llegar hasta el final de la mano de la Justicia.

Hay muchos nudos por desenredar, también en Navarra, en esta madeja donde la peor versión de la política se da la mano con el oscuro mundo de la corrupción económica. Parecía el pasado, pero nos lo hemos encontrado de vuelta de bruces en el presente. Una tragedia.

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