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Servicio Navarro de Salud, ¡sálvese quien pueda!

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Bárbara Rodríguez Ortiz

Actualizado el 11/04/2025 a las 08:32

Es inconcebible que una paciente llegue con síntomas de apendicitis un sábado a las 18h al Hospital Reina Sofía de Tudela y que, dos horas y media después del primer cribado, le soliciten que se desplace por sus propios medios, y en medio de un temporal, hasta el Hospital Universitario de Navarra, en Pamplona (a una hora en coche desde allí); todo ello por falta de radiólogos y ambulancias en el servicio de Urgencias.

Concurren aquí dos agravantes. El primero de ellos, que la evolución de una apendicitis si no se trata a tiempo puede acabar en la perforación del apéndice, provocando una peritonitis, lo que supone una sepsis que puede resultar mortal. El segundo, que tenga que ser la propia paciente (en este caso, mi hermana) quien busque los medios para desplazarse, en medio de una tormenta, a más de 100 km de su hospital de referencia. Además, no termina aquí el despropósito. Una vez realizada la prueba diagnóstica en el Hospital de Navarra a las 22:30h, mi hermana y su acompañante son instados a permanecer en la sala de espera hasta que salga el radiólogo. Extrañados, ya que han sido derivados desde Tudela, preguntan al personal del área si es preciso que esperen allí, y les comunican que deben seguir las indicaciones que les han dado. Dos horas y media después, afortunadamente, una de las enfermeras encargadas del triaje en Urgencias se da cuenta, gracias a la pulsera con sistema de ubicación en tiempo real que lleva la paciente, de que esta sigue en la sala de espera. Sin dar crédito a lo sucedido les explica que deben regresar a Tudela porque se ha confirmado el diagnóstico de apendicitis.

Lo que nadie logra entender es por qué, en ese mismo instante, seis horas después del primer cribado y con el diagnóstico confirmado, el personal del Hospital de Navarra no toma la decisión de ingresar a mi hermana allí mismo y realizar la intervención, reduciendo así la posibilidad de las complicaciones mencionadas con anterioridad. En cambio, lo que sucede es que deben realizar de nuevo el trayecto hasta Tudela. Otra hora de camino, con el añadido de las condiciones meteorológicas adversas, mientras el tiempo sigue pasando desde los primeros síntomas. Y cuando parecía que las cosas no podían empeorar, al llegar al Hospital Reina Sofía de Tudela a la 1:30 de la madrugada del domingo, la cirujana explica que no pueden realizar la operación hasta la mañana siguiente por falta de personal de quirófano en esos momentos. Así es que, realizan el ingreso y terminan operándola nueve horas después, a las 10:30h de la mañana del domingo. Es decir, más de 24 horas después de los primeros síntomas. Por suerte, y no por la buena gestión del Servicio Navarro de Salud, la apendicitis no evolucionó a peritonitis, y todo se resolvió con una cirugía relativamente sencilla. Sin embargo, lo acontecido en este caso es motivo de reclamación tanto al Hospital Reina Sofía de Tudela, por la falta de especialistas en los servicios de urgencias; como al Hospital de Navarra, por obviar el ingreso de una paciente en riesgo y tomar una decisión que podría haber puesto en peligro su vida.

Bárbara Rodríguez Ortiz

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