"Ahora se opone al rearme y a la guerra, nada menos, como si fuéramos amnésicos, y de paso no quiere dejar que subamos al TAV y seguimos esperando"

Publicado el 23/03/2025 a las 18:30
Más de 40 entidades han constituido una plataforma para impulsar la llegada del TAV, después de décadas de retraso, lo que es una buena noticia y muestra que la sociedad civil parece despertar de su letargo, pero llama la atención que en el manifiesto se haga constar que uno de sus objetivos es ayudar al gobierno de Navarra para lograr esta infraestructura, loable intención que peca de cierta ingenuidad. Tal vez sea, comprendo, una forma de emplazarle para que se ponga de una vez manos a la obra y pelee de verdad por ello y se deje de excusas y dilaciones, pero sabemos de sobra que eso sería ir contra sus socio prioritario, Bildu, que le mantiene en el poder, y que, para más inri, también forma parte del apoyo imprescindible con el que cuenta el gobierno de España y que, si hemos de hacer caso a la vicepresidenta Montero, que parece encantada, se trata de un socio leal y ejemplar.
Un socio ejemplar que no quiere ni oír hablar del TAV, como no quiere nada que pueda vincularnos al resto de España, ni facilitar la comunicación y el progreso en común. Bildu, como es sabido, está ante todo para construir una frontera. Esto vuelve a mostrar el riesgo de pactar con ellos, no solo por una cuestión moral, ya de por sí suficiente ante un partido que insiste en recibir a los etarras como héroes, sino a causa de su política reaccionaria y antidemocrática, que lastra tarde o temprano cualquier asunto. Hace poco hemos visto al antiguo jefe de ETA, Mikel Antza, tras una pancarta del 8-M denunciando impertérrito la violencia contra la mujer, cuando la ETA de la que él formaba parte mató a 44.
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Es la doble moral a la que nos tienen habituados y que contamina a este mundo que no ha cambiado de verdad. Es imposible que quien no tiene nada que objetar a Mikel Antza, pueda ponerse detrás de cualquier pancarta decente. Ahora se opone al rearme y a la guerra, nada menos, como si fuéramos amnésicos, y de paso no quiere dejar que subamos al TAV y seguimos esperando. Ayudar al gobierno, sí, pero si deja de seguir buscando la ayuda en otra parte.