El Rincón
Se queda más solo que la una
"Sánchez busca nadar y guardar la ropa. Decide no espantar a su izquierda diciendo que no habrá recorte del gasto social. Y quiere evitarse un mal trago y que el aumento del gasto no pase por el Congreso"


Publicado el 16/03/2025 a las 05:00
Hay momentos clave en los que revientan las costuras de la política cuando no están cosidas con solidez y desde el sentido común. Cuando es tan brutal la distancia entre lo que se predica y lo que se hace. Cuando el seguir en el poder opaca cualquier otro tipo de reflexión y se coloca como único objetivo, a costa de lo que sea. Pues aquí llega uno de esos momentos. Europa, de golpe, ve en peligro su seguridad. A la amenaza que supone un Putin expansionista (que viene de atrás) se añade ahora que los EEUU de Trump nos hacen saber que el continente debe apechugar con su propia Defensa. Y eso exige, además de voluntad, mucho dinero. 800.000 millones según los cálculos de Ursula Von der Leyen.
Costuras que quedan al aire. El presidente Pedro Sánchez es muy consciente de este problema de seguridad europea, responsabilidad que comparte con todos sus colegas en la UE. No hay dudas de eso. Otra cosa es la soledad política con la que enfila este reto, fruto, de nuevo, de vivir atado y por voluntad propia a un “bloque de investidura” ingobernable. Ha unido su destino a unos socios, de Bildu a Podemos, que siempre han estado en contra del gasto militar, y de la OTAN, desde la extrema izquierda.
Ahora, en la hora de la verdad, la de asumir un aumento del gasto en Defensa, se queda más solo que la una entre sus aliados. Excepto el PNV, eso sí. Lo lógico sería que encontrase el apoyo del PP, el primer partido de España, pero ha logrado que se pudriera tanto la relación con los populares, fruto de sus políticas excluyentes, que hasta eso parece hoy muy complicado.
Y mira que es necesaria una política de Estado sobre seguridad compartida por los grandes partidos y que el PP no puede mirar para otro lado. Igual de necesario que abordar una amplia pedagogía social con una ciudadanía que no quiere la guerra, por supuesto, y es muy poco consciente de los riesgos que se avecinan y de sus costes económicos y sociales.
Nadar y guardar la ropa. Es verdad que Sánchez busca nadar y guardar la ropa. Decide no espantar a su izquierda diciendo que no habrá recorte del gasto social. Y quiere evitarse un mal trago y que el aumento del gasto no pase por el Congreso. Otro despropósito. Obviar al Legislativo aquí supone despreciar olímpicamente el sistema parlamentario.
El problema es que el presidente no gobierna pensando en los contrapoderes de una democracia, el problema es que pasa de todo ello. No tengo votos para tener presupuestos, pues no hay presupuestos y punto. No tengo votos para aprobar el gasto en Defensa, pues evito el Congreso. Una visión puramente utilitarista de las instituciones y, justo por eso, muy dañina para el sistema democrático. Todo menos constatar que es imposible gobernar así un país y convocar elecciones.
El ejemplo alemán. Y además buscan hacernos creer que lo que pasa en España en lo normal. Pues no es cierto. En absoluto. Y si a alguien le cabía alguna duda, justo delante tenemos el ejemplo de Alemania. Recién celebradas elecciones, las que ha perdido la socialdemocracia, hasta ahora en el poder, el canciller saliente ha pactado ya con el entrante, conservador, y con Los Verdes, un paquete de medidas y reformas para hacer posible un potente aumento del gasto en Defensa y en infraestructuras que el país necesita (incluido el cambio climático para los verdes). Y todo mediante emisión de deuda, porque tienen margen para ello. Todo igual, igual que en España.
Dos movimientos. ¿Este nuevo marco europeo llega a la política navarra? En absoluto. El PSN ve inamovible su estrategia de pactar con Bildu, por muy anti-OTAN que sea. Sólo los dos extremos del arco parlamentario han movido ficha esta semana. La salida de Vox de Maite Nosti, su cabeza de lista electoral, parece formar parte de la sangría que sufre la formación de extrema derecha en toda España. Vamos, como si Nosti no fuera lo suficientemente radical para la “nueva” Vox. Y en el otro extremo, Bildu completa su estructura reeligiendo a Miren Zabaleta como su responsable política en Navarra con el 95% de los votos. A la búlgara de nuevo en el partido de Otegi. Nueva prueba de la férrea disciplina que sigue practicando la organización de la izquierda abertzale, igual que antaño, por más que se envuelva ahora en la falsa amabilización de sus mensajes.